Siempre que el tiempo lo permita y que no asistamos a la enésima alerta naranja de esta temporada 2025-26, el próximo domingo día 22 de febrero el CE Mercadal llegará al partido del Municipal de Sant Martí contra el potente Peña Deportiva Santa Eulàlia después de 28 días sin jugar ni competir, por las condiciones climáticas en las Illes Balears, ya que su último partido oficial en esta Tercera RFEF fue el pasado 25 de enero, en el Municipal de Sant Martí, ante el Santanyí (1-0).
Desde entonces, la salida a Ca Na Paulina para visitar al Collerense aplazada por la inseguridad de los vuelos entre islas a causa de los fuertes vientos de aquel fin de semana en nuestro archipiélago; hace dos semanas en casa ante el Rotlet Molinar de Palma, suspendido después que los palmesanos alegaran que no tenían billetes para regresar a Mallorca, tras suspenderse un vuelo y ante el enfado mercadalenc. Y el último palo al entrenador Lluís Vidal y los suyos, anteayer sábado, cuando les tocaba rendir visita al Portmany y, de nuevo por una alerta naranja en nuestra comunidad autónoma, los rojiblancos se quedaban en tierra y sin poder competir, ya totalmente incrédulos y hasta resignados en Sant Martí. Mientras el grueso de los rivales han ido compitiendo, el representante menorquín ha visto como estos tres encuentros le cortaban las alas, cuando iban lanzados y totalmente asentados en la zona de Play off de ascenso a Segunda RFEF. Una situación tan grave que incluso todavía no ha permitido al último fichaje al pivote catalán, Mouha Cámara, estrenarse de rojiblanco.
El sentir del vestuario
Pendientes de si este miércoles juegan o no el aplazado ante el Rotlet Molinar, Simón Vidal lamentaba ayer en nombre del vestuario la delicada e inédita situación. «Jamás lo había vivido, ni visto y ni mucho menos me había pasado tres encuentros seguidos sin competir y es algo excepcional», señalaba ayer para «Es Diari» el jugador del Mercadal. «Es una situación que no está en nuestras manos, por temas aviones o climatológicos, y no entramos en ello. Por mala suerte nos ha tocado a nosotros», aseguraba.
Vidal ve al equipo, «con una sensación rara y de impotencia, tras la gran dinámica que llevábamos y sin saber cómo volveremos. Es duro porque entrenas más que nunca, llega el fin de semana y te quedas sin jugar. Teníamos una gran dinámica y sí, es una incógnita saber cómo nos pueda afectar tras tres semana, por bien que entrenemos», abunda el jugador y técnico de la cantera. «Por suerte los resultados rivales nos acompañan y pese a todo estamos arriba y si seguimos así seguiremos la buena dinámica, empezando por la Peña Deportiva».