El cambio de la segunda parte respecto a la primera fue significativo, pero insuficiente para que el Mercadal se llevara los tres puntos de Felanitx. Los locales, con una línea defensiva muy bien trabajada, lograron someter a los menorquines en una primera parte cuyos primeros compases estuvieron caracterizados por la disputa y la ausencia de un control claro.
El Mercadal avisaría primero a través de Álex Riudavets, un foco de peligro constante. El ‘7’ llegaba desde atrás para empalar desde la frontal un tiro cruzado envenenado. De inicio, la presión del Felanitx en salida de balón era tímida, pero su adelantadísima línea defensiva, hasta casi el centro del campo, era un adelanto de lo que les esperaba a los de Lluís Vidal.
Cumplido el cuarto de hora, Riudavets sufriría en sus carnes la trampa del fuera de juego en un gol anulado tras rematar solo en el área. El combinador mallorquín empezaba a asfixiar a un Mercadal incapaz de construir desde atrás. Los medios rojiblancos eran ahogados por los atacantes que les perseguían desde atrás y una zaga plantada en medio campo. La defensa, el centro del campo y la delantera del Felanitx se comprimían en una telaraña de la que era imposible salir pese a las rupturas a la espalda de los extremos visitantes.
Colapso y golazo
El primer acercamiento local acabaría en el larguero tras cabezazo del lateral Miguel Corral. Los de generaban auténticos quebraderos de cabeza en acciones a balón parado, ya fuesen faltas, córners o saques de banda cargados al área.
Cada vez era más evidente el colapso de un Mercadal incapaz de controlar el centro del campo y a merced del poderío aéreo mallorquín. Para colmo, Lluís Vidal se desesperaba en la banda con las continuas caídas en fuera de juego, la última con Ángel Martínez.
Precisamente, a la media hora de encuentro, el mismo jugador protagonizaba una pérdida muy grave en campo propio que daba origen al golazo del Felanitx. Diego Granados le quitó la cartera en su intento de bajar la pelota y se giró en dirección portería. El centrocampista se acomodó el balón a su pierna derecha y sacó un latigazo desde el pico del área que se coló por toda la escuadra.
El tanto dejó tarumba por unos minutos a los menorquines, con serios problemas para cruzar la línea divisoria del centro del campo. No obstante, Simón Vidal fue el primero en encontrar la solución a la encrucijada. El ‘8’ rojiblanco apostó por un primer cambio de orientación en lugar de buscar el apoyo más próximo. Así se produciría una oportunidad clarísima para Riudavets, incapaz de conectar el remate como sí había hecho en todas las jugadas anteriores.
Intensidad e igualada
Con Riudavets tirado al costado derecho en lugar del izquierdo y tres cambios de una tacada al descanso, el cuadro de Lluís Vidal empezó a atacar mucho mejor en la segunda parte, formando verdaderas autopistas en las bandas.
Por su parte, la verticalidad del Felanitx hacía trabajar a un Álvarez muy sobrio bajo palos. Con apenas un par de toques, los de Nico López se plantaron en área rival: Toni Arrom recibe de su central y con un giro de tobillo excelso juega al primer toque para la carrera de Bauzà, cuyo tiro es repelido por el cancerbero asturiano.
Los de Lluís Vidal lo seguían intentando con ahínco mediante un Ortiz extremadamente activo desde su entrada. Los cambios del técnico mahonés acabarían por dar sus frutos en el minuto 70. Iker Moreno, imperial en salida de balón, encontró el hueco para que el lateral Iker Rodríguez avanzase con metros por delante y pusiera un balón raso perfecto para el remate en el segundo palo del goleador Alberto Franco. Su diana ponía las tablas con mucho tiempo aún por delante para remontar.
Desde el tanto del empate, el Felanitx trataba de achicar agua como buenamente podía ante el empuje de los Ortiz, Franco, Ansu y compañía. Pese a ello, pudo llevárselo en una jugada rocambolesca. Un centro a media altura y un toque con el pecho de Vinícius Amorim, casi acaba con el gol en propia meta de Iker Rodríguez.
La última sería para el Mercadal, que pudo sellar la remontada en el descuento. Ortiz domó el envío en largo de su portero mediante un astuto toque de cabeza después del bote. Así se zafaba de su defensor para ponerla atrás y que Ansu, en el corazón del área, acabara mandando arriba el remate y el triunfo.