Un solitario gol de Obrador fue suficiente para tumbar a un Mercadal que hizo méritos suficientes para llevarse la victoria en la primera mitad, pero que acabó confirmando una derrota justa al completar una segunda parte impropia del nivel real del equipo.
El tanto llegó el minuto seis con un Mercadal atolondrado en una acción a balón parado. En el centro lateral del Collerense, después de jugar el córner en corto, existe un primer intento de despeje fallido en el primer palo que propicia que el balón se pasee por el área hasta llegar a Marc Obrador. Entrando solo desde atrás, este remata en el segundo palo con un gran golpeo de empeine tras bote pronto.
Ese sería el único acercamiento del Collerense en toda la primera mitad. Después del gol, el Mercadal cogería las riendas a trompicones. Le costaría hacerse con el control, pero lo acabaría haciendo. Los problemas para sortear la presión alta de los mallorquines se disipaban en cuanto Ortiz bajaba a recibir para distribuir a los costados y oxigenar al equipo. Poco a poco, los rojiblancos, vestidos de gris en Coll d’en Rabassa, irían ganando cada vez más metros.
A medida que pasaban los minutos, el juego estaba más cerca de parecerse a lo que querían los menorquines. Aún así, los de Miguel Ángel Espadas seguían cómodos sin la posesión, ahogando al poseedor en cuanto el esférico se abría a las bandas.
Así llegaba la más clara de todo el primer tiempo. Una doble ocasión con el portero vencido y posibilidad de rematar a placer tras haber llegado a línea de fondo. Primero un central y luego otro, ya en boca de gol, evitaban el empate mercadalense.
Los muchachos de Lluís Vidal no se lo creían. Sin ser un asedio, ni mucho menos, estaban siendo superiores pisando línea de fondo, cargando el área con sentido... pero el empate se hacía de rogar. Por tanto, se marchaban al descanso por debajo en el marcador.
Bajón total
Si bien la primera parte había dejado un buen sabor de boca final y la segunda apuntaba a ser una prolongación más acentuada de la superioridad mercadalense, nada más lejos de la realidad.
Karim entraba para añadir más pólvora al ataque, pero salía mojada. El Collerense tuvo la más clara en un primer cuarto de desconexión visitante. Después de un primer acercamiento local, una simple pared mostraba las costuras defensivas de un Mercadal grogui: equipo largo y mal plantado, con las líneas muy separadas entre sí y otorgando tiempo y espacio a un rival realmente corto de calidad diferencial, pero con capacidad de infligir daño.
La combinación en la frontal del área rompía dos líneas en un solo toque y dejaba al Mercadal al borde del K.O. técnico. No obstante, José Luis Álvarez evitó el 0-2 sacando un pie salvador en el mano a mano con el atacante del Collerense. La escuadra de Sant Martí esquivaba una bala que podía ser mortal, pero aún así no emitía ninguna señal de reacción.
El resto del partido fue totalmente inoperante y sin posibilidad de poner en aprietos a un Collerense que ni sufría ni compadecía a su adversario. Los rojiblancos lo intentaban mediante envíos frontales fáciles para la defensa y el portero, así como centros laterales que no encontraban destinatario ni por asomo.
En la recta final, la polémica estaba servida en una acción rápida y difícil de interpretar para el colegiado. El Collerense reclamaba penalti cuando su delantero se adentraba en el área y su carrera se veía interrumpida por un intento de despeje con la cabeza de un defensor del Mercadal. El contacto, a la altura de la cintura, tumbaba al mallorquín y dejaba en el suelo al zaguero. El árbitro señalaba falta a favor de los rojiblancos y se acababa el debate. Ni en un intento de arreón final pudo el Mercadal salvar un punto clave en su lucha por los puestos de playoffs.