Tras unas semanas repletas de partidos aplazados y con pocos días de recuperación, el Mercadal recibía la visita del Binissalem, conjunto asentado en la décima posición a solamente cuatro puntos de distancia de los de Lluís Vidal. En el partido de ida, los de Sant Martí también salieron airosos por un gol de diferencia, aunque la plantilla ha sufrido varios cambios importantes respecto a la jornada ocho.
Desde que el colegiado inició la contienda, ambos conjuntos mostraron sus cartas: los locales buscaban asociarse para pisar terreno rival, intentando llegar al joven tridente que proponía el míster para este encuentro. Los azules, por su parte, centraron toda su ofensiva en llegar a la zona de tres cuartos de campo y poner balones a la olla, planteamiento más que comprensible contando con la envergadura de Changas y David en la doble punta.
La primera amenaza la protagonizó el Binissalem, siendo precisamente David el encargado de rematar un libre directo que forzó la intervención de Álvarez. Para el Mercadal, Ortiz estaba siendo clave aguantando el balón de espaldas y resistiendo el contacto de los zagueros, seguidamente distribuyendo el esférico para los extremos.
El colegiado fue muy permisivo durante todo el encuentro, dejando que los futbolistas de ambos conjuntos entraran en disputas sin detener el juego. Llegando a la media, hora un defensor visitante intentó birlar el balón a Alberto Franco, quien acabó siendo derribado. El trencilla entendió que no hubo nada punible en la jugada y desencadenó las protestas tanto del conjunto local como del propio canterano del Villarreal, quien aún en el suelo no daba crédito.
Contra letal y a defender
En la reanudación, el Binissalem achuchó a la defensa rojiblanca, amenazando el área de Álvarez con sus centros laterales. En una jugada de este estilo, el Mercadal recuperó el balón y se lanzó en tromba hacia el campo rival.
Ejecutó un contraataque perfecto desde el costado derecho que, tras un gran cambio de dirección, acabó en los pies de Riudavets. Al extremo no le hizo falta controlar el esférico y desde el vértice del área grande sacó un zambombazo que se coló por la escuadra izquierda de Vaquer, que no llegó a alcanzar el disparo.
Los de Lluís Vidal se adelantaron en el marcador y tenían ganas de más. Las entradas de Ansu, Ángel y Karim sumaron pólvora a la ofensiva y verticalidad a partes iguales, poniendo en aprietos a la zaga rival en más de una ocasión.
El Binissalem no se achantó tras el tanto, pero tampoco varió el planteamiento. Siguieron buscando a sus dos torres por arriba para poner las tablas en el marcador, sobre todo desde los saques de esquina. Cuando el árbitro estaba a punto de pitar el final, Vila sacó un remate a bocajarro que Álvarez respondió con una parada descomunal, asegurando así los tres puntos.
Con este resultado, el Mercadal se sitúa a cuatro puntos del Constància con dos partidos aún por disputar, por lo que el sueño de jugar la fase de ascenso continúa vivo.