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La biblioteca de Joan J. Gomila Portella, arquitecto

"Asistimos al entierro de la era Gutenberg"

Elogia el esfuerzo de escritores, como es el caso del ferreriense Joan Pons, que cuidan la supervivencia de escenarios y palabras que, de no hacerlo, se perderían

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La cita con el arquitecto Joan J. Gomila fue el 28 de mayo, días después de anunciarse la creación de Libranda, la plataforma promovida por Planeta, Santillana y Random House para la comercialización digital de sus libros, una iniciativa que se pone en marcha este mes de junio. Y otro dato: la cita coincidió con la presentación en España del iPad, la tableta de Apple que tantas expectativas ha despertado entre los ciudadanos que se interesan por la aparición de cuantas novedades brinda la tecnología digital.

La cantidad, una anécdota
Se reseñan estos hechos porque Joan J. Gomila se expresa con rotundidad desde el inicio de nuestra conversación: "La cantidad de los libros que pueda poseer en mi biblioteca es una simple anécdota. No los he contabilizado y tampoco me preocupa. Cuando nos hallamos en plena revolución digital y asistimos al entierro de la era Gutenberg, hablar de los metros de estanterías de libros o de los incunables no tiene sentido alguno. Mi posición es radical. Los libros me interesan en cuanto suponen aportación de conocimientos. Hoy ya se da la paradoja de que el lector puede consultar en una biblioteca pública los datos que le interesen de un libro desde su propio ordenador portátil, sin necesidad de levantarse e ir a la búsqueda del libro en papel en esa biblioteca".

Joan J. Gomila comenzó su biblioteca particular a partir de 1975, recién terminada su carrera de Arquitectura. Y durante los quince años siguientes procuró adquirir un montón de volúmenes sobre arquitectura y novela, las dos materias que más le apasionan. Y menciona los autores que más le atraen: "En el campo de la teoría arquitectónica –explica–, tengo libros de Aldo Rossi o Sigfried Giedion; este último, por ejemplo, escribió "Saber ver la arquitectura", título en el que ofrece una mirada diferente de ver la arquitectura, es un plus respecto a la pintura y la escultura. También poseo obras sobre la arquitectura gótica, románica y neoclásica; y del movimiento moderno (con Alvar Aalto, Le Corbusier y Mies van der Rohe); material sobre la producción teórica de Ignasi Solà Morales, a quien tuve de profesor en Barcelona y a quien se le confió la rehabilitación del Liceu. Y puedo señalarte asimismo la obra "Dios lo ve", en la que Óscar Tusquets, otro veterano arquitecto, defiende que las copias pueden ser tan valiosas como los originales y así lo mantiene en el caso de las esculturas. De esta forma el arte llega a más gente".

Cortázar y Pons
En el ámbito de la novela, Joan J. Gomila se declara un lector entusiasta de los escritores sudamericanos y especialmente de Julio Cortázar, por la sorpresa que atesoran sus cuentos y por su asombrosa capacidad imaginativa, y apunta como ejemplo "Prosa del observatorio", aunque el entrevistado no duda en afirmar que "Rayuela" es la mejor de cuantas novelas ha leído y a la que ha dedicado varias relecturas.

Sobre los novelistas menorquines, Gomila se muestra categórico: "Joan Pons es actualmente el mejor. De Pau Faner valoro toda su obra inicial y creo que con "El cant de l'alosa" retoma la descripción de un mundo atractivo y sugerente. Pero para mí Pons es hoy el autor que exhibe en sus obras –y así lo hace en "La casa de gel"– una estructura más coherente, potente y bien argumentada. Además, es muy meritorio su esfuerzo por plasmar y mantener vivas una serie de palabras que se perderían de no incluirlas en sus novelas. En la literatura también vale lo que ocurre en la arquitectura: La obra final resultante normalmente está ligada con el esquema inicial que traza el arquitecto. Y en la novela debe pasar lo mismo. En Joan Pons, en cualquier caso, se nota que trabaja a conciencia el esquema que le sirve de punto de partida para la estructura de sus obras".

En la lista de autores destacados que habitan en la biblioteca de Joan J. Gomila figuran más nombres: Albert Camus –"leí "El primer home" en 1974, en catalán, y ya te das cuenta de la influencia de Menorca en su obra"–; o la poesía del arquitecto Joan Margarit y la profesora Margarita Ballester.

Vila-Matas, Murakami y De Azúa
Hay que resaltar que Joan J. Gomila acudió a nuestra cita con tres libros en la mano, tres libros de sendos escritores cuya trayectoria sigue con suma atención. En primer lugar, menciona a Enrique Vila-Matas y su última obra "Dublinesca": "En esta novela Vila-Matas suaviza su excesiva tendencia a referirse a sus autores preferidos y se abre a una temática más amplia. La convocatoria de un grupo de amigos en Dublín le sirve una divertida trama para narrar el funeral de la era Gutenberg. Como te decía al principio, estamos ya en la era digital". Un segundo libro que Gomila pone sobre la mesa es "De què parlo quan parlo de córrer", de Haruki Murakami: "Este escritor japonés fue un corredor de fondo y es muy interesante la reflexión que realiza desde la soledad más profunda, la del atleta que ha de valerse por sí mismo en su carrera". Y el tercer autor es Félix de Azúa y su "Autobiografía sin vida": "Este profesor de Estética de la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona presenta en esta obra una visión crítica del arte y lo hace desde la consideración de ruptura total que se ha producido en el mundo artístico y la consiguiente democratización del arte basada en la premisa de que cualquiera puede ser artista. Félix de Azúa avisa del gran cambio que se producirá". [A propósito de esta "Autobiografía sin vida", el escritor Jordi Gracia publicó el pasado 29 de mayo en "Babelia", el suplemento cultural del diario "El País", un artículo en el que sostiene que De Azúa "explica el colapso al que ha llegado el arte actual, prolongación imitativa del pasado que ya ni siquiera es trivial porque es materia inerte". Y además: "Abstracción y poesía se juntan para la reinvención del relato autobiográfico. Como aquí se tocan no se habían tocado en las letras españolas, quizá con la salvedad de otra gran brevería, otro ensayo de autobiografía despojada como fue "L'agent provocador", de Gimferrer".]

Concluye la conversación con Joan J. Gomila con una nueva referencia a los libros electrónicos, a su utilidad y a las facilidades que proporcionan en cuanto sean portadores de conocimiento para el lector. Nuestro personaje alude igualmente al papel de los libros como testimonio de historias y cosas que se van perdiendo. Y transcribe una ilustrativa frase de Albert Camus en "El primer home": "Què queda d'una vida pobra, anònima, senzilla? Res. No res, un record impalpable, la cendra d'una ala de papallona cremada en un incendi forestal".

Estudio y divulgación de la arquitectura y el urbanismo
Nacido en Maó en 1952, Joan J. Gomila Portella fue alumno del Colegio de la Salle cuando se hallaba ubicado en la calle del Carmen, cursó el Bachillerato en el Instituto Joan Ramis y posteriormente marchó a Barcelona para estudiar Arquitectura. Tras finalizar la carrera en junio de 1975, regresa a Menorca y en octubre del mismo año ya firma su primera obra. Joan J. Gomila está casado y tiene una hija.

Al igual que otros muchos universitarios, Joan J. Gomila confiesa que le hubiera gustado quedarse a vivir y trabajar en Barcelona, pero el hecho es que vuelve a Maó y lo hace con unas marcadas inquietudes culturales que van más allá de su trabajo profesional. Se interesa por la historia y el patrimonio de la arquitectura menorquina. "En aquella época –recuerda Gomila– sólo había publicados dos estudios sobre el hecho arquitectónico: "La tierra y el hombre", de Jean Bisson, y "La casa rural menorquina", de Tomàs Vidal. No había más. Posteriormente se editó en la Enciclopèdia de Menorca el interesante trabajo sobre arquitectura rural de mis colegas Vicent Jordi Manent y Enric Taltavull Femenías". De modo que Joan J. Gomila se involucra en el estudio de la arquitectura y el urbanismo de la Isla. Y en su divulgación: "La ciutat des del carrer" es una completa radiografía del casco antiguo de Maó que realiza junto con Núria Seguí, Montserrat Domènech y Albert Martínez. Cabe recordar que este trabajo obtuvo en 1981 el XIX Premi Ateneu de Maó. También publicó "Arquitectura de Menorca" en colaboración con Juan Figuerola y los citados Jordi y Taltavull; una práctica "Guia d'Arquitectura de Menorca", editada en 1998 por el Colegio de Arquitectos; y un extenso libro que recopila una abundante producción de artículos en el diario "Menorca" y otras publicaciones, se trata del "Dietari d'arquitectures i altres realitats" que abarca desde 1976 a 2004.

El arquitecto Joan J. Gomila no es un lector que se marque una disciplina horaria de lectura, en absoluto, aunque manifiesta que sabe administrarse con eficacia su tiempo. Tiempo de lectura que seguramente se ve acompañado a veces por alguna pieza de jazz, otra de sus pasiones. Gomila recopila cds de jazz, pero al igual que los libros de su biblioteca no importa la cantidad sino la calidad.

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