El placer de hacer las cosas por amor al arte. Esa es la columna vertebral de Kúu Experience Music, un proyecto que se viene cocinando a fuego lento desde hace dos años y que se estrenó el pasado fin de semana en Cala en Blanes con un concierto de presentación del que pudieron disfrutar un centenar de personas. Sobre el escenario montado en el Club de Tennis Ciutadella, tres músicos de dilatada experiencia y amigos de toda la vida: Pau Pons a la guitarra, Toni Ocaña al frente de los sintetizadores y el bajista Tito Mestres.
Ocaña y Pons, que ya habían coincidido en proyectos como Polaris o Meridian Project, banda esta última con la que ya editaron en 2012 el álbum «Alquimia», decidieron un buen día que había llegado el momento de sus caminos creativos se cruzaran de nuevo. Ambos con referentes de los 80, el primero tiene una cierta querencia por la música electrónica, mientras que el segundo es un guitarrista con aires más rockeros. Juntos firman unas composiciones que han acabado de coger cuerpo y solidez con la incorporación de Mestres en el último tramo del proyecto.
¿El resultado? Pues como se pudo comprobar en la presentación en directo, Kúu Experience Music suena a una fusión de elementos de rock progresivo y música electrónica y ecos culturales de sonidos tradicionales y voces étnicas. «Es un proyecto en el que tiramos mucho de la tecnología», resume Pons, quien reconoce que los «ingredientes» son los estilos de música que han escuchado durante muchos años de su vida «innovados» con las herramientas de las que disponen.
En el concierto inaugural sonaron las 14 composiciones originales que tienen hasta la fecha, temas instrumentales pero que en directo introducen recordando al público la inspiración que les llevó a crearlos. Melodías que ayudan a quien escucha a embarcarse en «un viaje sensorial», reconocen los músicos, por «pasajes enigmáticos y atmósferas envolventes», pero también «momentos más explosivos».
Ocaña reconoce que son «muy perfeccionistas» en todo lo que se refiere al sonido, y en ese sentido el directo es una parte «clave del proyecto». En sus conciertos reproducen tal cual el trabajo que han cocinado en el estudio. «La idea del directo es lo que más nos reconforta, el contacto con el público es lo más precioso que hay» apunta el compositor. Un planteamiento que comparte Mestres: «En el concierto se consiguió crear un gran clima de conexión... La respuesta del público no pudo ser mejor».
Cuando hablan, los integrantes de la banda hacen gala de la tranquilidad que les da la experiencia. Por edad podrían parecer músicos de la vieja escuela, pero la realidad es que están muy al día en tecnología. De hecho, cada uno tiene su home studio en casa, comparten sistema operativo y se van pasando el material a través de pequeños discos duros para dar forma a su música. Una fórmula de trabajo muy depurada que luego acaban de redondear en sus quedadas como amigos.
Prisas, las justas. Y no precisamente para sacar un disco. Sin rastro de ellos todavía en Spotify, la idea es ir publicando las canciones poco a poco (hay unas cuantas más en proceso) y si acaso reunirlas bajo un proyecto unitario al final. Pero en este proyecto lo que prima es la experiencia musical en vivo. Y los interesados en saber cómo suenan ya pueden ir apuntando alguna fecha: el 17 de agosto en el marco de las Nits de Art des Mercadal.
En cuanto al nombre del proyecto musical, confiesan los responsables del mismo que han recurrido a kúu, una palabra japonesa que esconde varios significados entre los que se quedan con uno con el que se identifican mucho: «El de los espacios vacíos donde se elabora la creatividad».