María García y Carmen de los Llanos tenían la intuición de que sus obras artísticas podían combinar bien. Y el tiempo les ha dado la razón a la vista del resultado de la exposición «Terra i Mar», que actualmente se puede contemplar en el Centre d’Art i Cultura Ca n’Ángel de Es Mercadal. Un espacio en el que ya habían mostrado antes su trabajo por separado y en el que ahora comparten «una mirada artística» muy parecida, reconoce De Los Llanos.
Con la naturaleza como punto de unión y el entorno de Menorca como telón de fondo, firman una propuesta en la que confluyen dos lenguajes artísticos: la cerámica de García y la pintura de De los Llanos. A través de formas circulares, texturas orgánicas y una paleta cromática que evoca los elementos que dan título a la exposición, en la que predominan los ocres, azules y turquesas, las dos creadoras invitan al espectador «a un recorrido sensorial y espiritual que invita a la reflexión», defienden.
Las obras de García parten de la tierra como componente principal. Trabaja el barro, junto con otros elementos naturales, para crear una colección de piezas que destacan por sus expresividad. La artista, de 74 años, expuso el pasado septiembre, también en Ca n’Ángel, la que en principio iba a ser la última exposición. Sin embargo, cuando la desmontó, rememora, «tuve una sensación muy extraña», confiesa. Es por ello que cuando De los Llanos le propuso colaborar en una muestra se animó a participar en una aventura que ha merecido la pena una vez visto el montaje y cómo está calando en los visitantes. Se define como una artista «muy espontánea» y no sabe si seguirá compartiendo su arte «pero el barro no lo voy a dejar nunca», confiesa.
Por su parte, De los Llanos, catalana de nacimiento pero desde hace años instalada en la Isla, continúa exprimiendo esa relación tan prolífica que tiene con el mar como fuente de inspiración. Y lo hace con una colección de pinturas, de diferentes series, que exploran la esencia del paisaje marino a través de unas texturas y formas evocadoras. «Creo que entre ambas hemos conseguido una armonía muy bonita. Hay como un juego, como una especie de baile.Ella tiene formas que son como ánforas y yo fondos marinos, parece como tesoros dentro del mar», defiende la pintora, quien reconoce que ambas se sienten «cerca por la sensibilidad artística».
Propuestas que suman para dar forma a algo que se traduce en un resultado que en cierto modo va más allá de los límites de una exposición. Sostienen que «Terra i Mar» es también el resultado de una amistad y una mirada compartida hacia la naturaleza como «espacio de creación, emoción y sanación».