El paisaje sonoro nacional es amplio y variado, y dentro del mismo el flamenco es el género con el que más se identifica a España, al menos fuera de nuestras fronteras. Declarado como patrimonio cultural inmaterial por la Unesco en 2010, cada 16 de noviembre, mañana, se celebra el Día Internacional del Flamenco, una buena ocasión para ver de qué salud goza en la Isla esa música de raíz.
Se lo preguntamos a Laia Costa, vinculada en ese mundo a través de una doble vertiente, como bailarina y profesora. También es directora de la Escuela de Baile de la Casa de Andalucía, bastión desde el que el flamenco viene «cogiendo fuerza» en la Isla en los últimos años. Lo afirma con la perspectiva del paso del tiempo. «Resulta curioso teniendo en cuenta que se trata de un lugar donde no hay raíces flamencas, pero es bien acogido. En Menorca cada vez hay más gente interesada en conocer este arte. Está en constante crecimiento».
En la escuela que dirige se forman, de manera no profesional, algo más de 70 alumnos actualmente. «Veo que la gente que empieza luego siempre quiere más, es algo que va más allá de hacer ejercicio, hay interés por aprender más a fondo», explica Costa, quien reconoce que el flamenco es un arte muy definido, con todo sus palos, pero también «infinito en todos los sentidos, siempre en proceso de cambio. Evolucionamos con la vida y también lo hace el flamenco».
Entre bailarines y músicos, se calcula que en Menorca existe una comunidad flamenca de unos 30 artistas. El guitarrista alicantino Dani Carrión, afincado en la Isla desde hace años y formado en flamenco en el Conservatorio de Sevilla, tiene la misma percepción que Costa sobre la evolución del género musical en la Isla. «Es cierto que ha costado un poquito acercarse a todos los públicos, pero está claro que el flamenco en Menorca va a más. Es un género musical que la gente cada vez disfruta y entiende mejor». Una evolución paralela al resto de España, donde recuerda también que este tipo de música siempre ha gozado de una mayor popularidad a nivel internacional que local.
En Menorca, continúa Carrión, no son muchos los artistas relacionados con el flamenco, «pero se puede decir que somos como una familia y hacemos bastante piña». Y ello es gracias a que se trata de un tipo de música en el que una vez que se conocen los códigos, siempre abiertos a la improvisación característica, resulta más fácil colaborar.
La agenda musical insular es cada vez más ecléctica, un panorama en el que el flamenco, sin estar en primera línea, cuenta con una cuota al alza. Cabe recordar que en los últimos tiempos han pasado por Menorca nombres como Yerai Cortés, Ángeles Toledano, Rocío Molina, Eduardo Guerrero, o Dorantes, entre muchos otros artistas.
... cuando se trata de Flamenco, resulta que es un afán de conocerlo por parte de los menorquines, curiosidad e interés, se publicita y todo bien... pero cuando se trata de Halloween, aparecen los amargados de siempre diciendo que si no es nuestra cultura, que es algo que viene de fuera, que si nos están tratando de cambiar nuestras costumbres, y bla bla bla... curioso...