Actriz, artesana y música, aunque no necesariamente por ese orden. El arte y la creación llevan habitando en Lorena Martí (Ferreries, 1980) a lo largo de prácticamente toda su vida, en la que se ha embarcado en numerosos proyectos. En los últimos tiempos la música está cobrando un especial protagonismo después de que durante la pandemia se volcara esa actividad. Y el año que acabamos de despedir ha sido clave en ese sentido. El mes de diciembre ha visto cómo rescataba del olvido un proyecto titulado «Suspirs», seis canciones grabadas en 2014 como maqueta que ahora ven la luz en formato de EP en plataformas digitales.
El paso del tiempo no ha hecho mella en el trabajo, sino más bien todo lo contrario. «Lo grabé en un momento en que hacía demasiadas cosas», rememora la artista, a quien no le cuesta reconocer que hace doce años «me costaba mucho escucharlo, entonces era demasiado autocrítica y exigente. Pero con el paso del tiempo, ahora soy más amable conmigo misma. Me he dado cuenta de que hicimos un buen trabajo». La tardanza ha tenido que ver con la situación vital de la artista, quien en su día consideró que se trataba «de un disco muy personal, 2014 no era el momento para mostrarlo», por eso quedó en un rincón.
Ahora las ganas de compartir esas composiciones están ahí y de cara al futuro la intención es que puedan sonar en directo, reconoce Martí, quien desde hace unos meses reside en Catalunya. Sobre «Suspirs» rememora que fue un proyecto «muy bonito en el que impliqué a varios amigos». En los créditos del trabajo figuran, además de ella como voz, compositora y guitarra, Josep Sarquella (bajo y producción), Xavi Terrades (batería), Fran Esquiaga (piano y teclados), Mariona Sans (violín) y Michael Lecuyer (trombón).
La aparición de «Suspirs» en el panorama musical también tiene otro motor: la publicación el pasado de octubre del primer disco de otro de sus proyectos despertó en ella las ganas de recuperar las viejas canciones. Estamos hablando de «Pampalònia», una colección de canciones para el público familiar, con una vertiente teatral.Este es otro de los trabajos que tiene previsto relanzar de cara a 2026, año en el que también está embarcada, como actriz y música, en otra aventura artística junto a Diana Kerbelis.
«Quien vive quiere renacer», canta en «Reinexer», uno de los puntos álgidos de «Suspirs». Y en ese sentido, se puede decir que la actriz se ha reinventado ya en varias ocasiones. Tras cerrar la etapa como artesana al frente de la marca Illenk poco después del confinamiento, la música renació en ella con fuerza y comenzó a tocar el contrabajo. Formada en magisterio musical, también ha trabajado como profesora.
Sobre su proyecto más personal, atrás queda ya otras aventuras musicales como Agüita! (2010), reconoce que su estilo encaja con el de cantautora. Cita como referencias a Violeta Parra o Silvio Rodríguez. Ello tiene también una explicación, y es que la menorquina pasó en su día mucho tiempo viajando por Latinoamérica, razón por que en su trabajo conviven las letras en catalán con alguna en castellano.