A Agustín Petschen (Madrid, 1943) le cuesta recordar con exactitud cuándo agarró por primera vez un pincel, pero sí sabe con certeza que la pintura es un arte que le ha acompañado durante una buena parte de su vida. «Siempre me han interesado mucho las exposiciones», relata este menorquín de adopción (se mudó con sus padres a la Isla en 1956) al que todo el mundo conoce por su trabajo como arquitecto. De forma paralela a esa profesión, ha venido desarrollando, refugiado en su estudio, una labor pictórica de la que ahora se puede disfrutar en la sala Xec Coll de Ciutadella a través de su primera exposición individual.
Una colección que no tiene título y es posible que no lo necesite, ya que su obra habla por sí sola. Un paseo pictórico en el que Menorca es la gran protagonista, a través de su paisaje, pero que juega también con otros destinos, como Marruecos o Francia. El país galo es una de sus debilidades, y París figura entre sus lugares favoritos, tal y como se puede comprobar en la sala de exposiciones que alberga el Centre Municipal d’Art de Ciutadella.
Allí se pueden encontrar dibujos de la Catedral de Notre Dame o el histórico barrio de Montmartre, con un estilo que apunta más a la visión arquitectónica, pero también estampas más coloridas de los jardines de Luxemburgo en la capital gala. «Ocurre que cuando ves algo bonito, sin estar previsto, acabas haciendo un croquis, y de ahí luego me surge la necesidad de hacer una obra», confiesa el artista.
Jubilado desde hace ya unos años, la pintura es una parte muy importante de su vida. Acostumbra a trabajar en sus lienzos casi a diario, pero esa actividad se ha visto frenada en las últimas semanas con los preparativos de la exposición. «Creo que el mundo de la pintura apareció en mi vida como un pasatiempo, pero al final es algo a lo que le acabas cogiendo el gusto».
El conjunto de la obra que expone está marcado por una pincelada muy viva, «algo de impresionista sí que tiene mi arte», reconoce. Estilo con el que atraviesa diferentes paisajes de Menorca, con especial protagonismo para algunos de sus parajes favoritos de la Isla, entre los que ocupa un lugar especial Punta Nati y todo su entorno.
En la muestra también brillan los caminos rurales, las estampas grabadas en la mente del pintor en sus paseos por los bosques y barrancos, las casas de campo o las vacas pastando. Reina el elemento más natural frente al cuerpo humano, que tan solo aparece en una representación de unos jóvenes en Marrakech trabajando en un mosaico, un cavaller de Sant Joan en los Jocs de Es Pla y un autorretrato del autor. Representaciones que cobran otra vida a través de la técnica del óleo, principalmente, y ocasionalmente, en las obras de menor formato, mediante la acuarela.
Una colección que seguirá creciendo en el futuro con el impulso de la buena acogida que ha tenido su arte en la inauguración. «Eso me ha animado mucho», confiesa el artista con la vista puesta en planificar su próximo viaje.
Agustín Petschen. En la sala Xec Coll de Ciutadella hasta el 7 de abril.