L.M.F. Maó
Ni la crisis, ni las referencias a la polémica del interventor municipal cesado, ni la argumentación peregrina del informe del interventor accidental o el hecho de que el resto de dictámenes contenidos en el expediente hayan sido suscritos por cargos de confianza, ni las dudas sobre qué se entiende por inversiones o el incumplimiento sobre el Plan Integral que motivó la prórroga de la concesión a SOREA fueron suficientes para variar la intención del equipo de gobierno de subir las tarifas de agua y saneamiento.
Tras un debate sereno, con la losa de la impotencia y la resignación planeando sobre la oposición, PSOE, PSM y EM-EU aprobaron anoche modificar las ordenanzas fiscales correspondientes, a fin de incrementar las tarifas en un 17,5 por ciento. La teniente de alcalde de Ciudad y Medio Ambiente, Gari Petrus, explicó que la subida obedecía a la necesidad de compensar por las inversiones efectuadas a SOREA, cuyo delegado, Ignasi Juanico, abandonó el pleno una vez se había producido la votación.
En un orden práctico, tanto Carlos Salgado como Juan Manuel Lafuente, portavoces de Ciudadanos de Menorca y del PP, respectivamente, reprocharon, sin éxito, al equipo de gobierno su falta de "sentido común", por subir las tarifas en una época de crisis y justo cuando se ofrece un mal servicio, habida cuenta el problema de nitratos.