Síguenos F Y T I T R
Hoy es noticiaEs noticia:
Entrevista a Joaquín Fuster, médico psiquiatra, experto en neurociencia cognitiva

"Al salir de esta crisis se restablecerán algunos valores como la generosidad"

El reconocido investigador, que reside en Estados Unidos desde los años 50, se refugia un par de veces al año en Menorca para pensar y escribir nuevos libros sobre el funcionamiento del cerebro

Entrevista. El científico catalán Joaquín Fuster, prestigioso especialista en neurociencia cognitiva

F. Saborit Maó
Detrás de un curriculum apabullante encontramos en Joaquín Fuster, médico psiquiatra y uno de los especialistas más prestigiosos del mundo en neurociencia cognitiva, a una persona afable, cercana y con sentido del humor. En su casa de veraneo, sencilla entre algunas de las mansiones levantadas en Cala Llonga, sobre el puerto de Maó, Fuster, cuya investigación ha sido decisiva para conocer los mecanismos que sustentan las funciones cerebrales superiores, accede a ser fotografiado con la advertencia de que no quiere parecer un 'sabelotodo'.

Pero lo cierto es que sus enormes conocimientos sobre el cerebro humano le han valido ser nombrado doctor 'Honoris Causa' de dos universidades españolas y le mantienen, a sus 78 años, al frente de un equipo de investigación en neurociencia en la mítica Universidad de California, en Los Ángeles (UCLA).

Nació en una familia de médicos, su padre era psiquiatra y su hermano, Valentín, es un eminente cardiólogo. ¿Pesa la tradición?
Ya lo creo que pesa (ríe), demasiado, somos más de una docena de médicos en la familia, es imposible estar sano en este ambiente.

Lleva más de 50 años establecido en Estados Unidos. ¿Es imposible trabajar en la investigación científica en España?
No, no. Es posible. España ha cambiado mucho, pero en aquel tiempo no había nada, y menos investigación sobre el cerebro, la única era la morfológica, en Madrid, pero de fisiología cero. Yo podía haberme quedado a practicar la profesión en Barcelona, pero me fui a América en los años 50 porque me gustaba mucho la investigación. Fui con una beca de Del Amo, una fundación del norte en realidad, creada por un médico de Santander para ayudar a médicos españoles y californianos.

¿Nunca se planteó volver?
Sí, claro, sobre todo al principio, porque se extraña uno, pero ya eché raíces allí, vine a buscar a mi mujer a Barcelona, tuvimos tres hijos y seis nietos. Se vive bien en Los Ángeles, pero hay que hacer tu cultura, tu ambiente, es una ciudad inmensa, montada sobre carreteras, un macrocosmos que hay que comprimir a tu medida, a la de tu familia y tu trabajo.

Y se especializó en neurociencia cognitiva, la memoria y el conocimiento, ¿qué avances ha habido?
Es una rama de las neurociencias que se ha desarrollado muchísimo en el último medio siglo, sobre todo debido a los avances en tres campos de estudio: la actividad celular nerviosa en el primate, la electrofisiología del cerebro y la técnica de imagen.

Usted ha investigado con primates, ¿hay muchas similitudes?
En algunas cosas sí, otras no. Hay un cambio enorme y se produce debido al desarrollo de una estructura del cerebro, a la que he dedicado como 40 años de mi vida, que es la corteza prefrontal, que permite a los humanos algo que ningún primate puede hacer: predecir el futuro, con ciertas probabilidades, y así organizar nuestra conducta y adaptarnos al medio ambiente y al ambiente social, y la otra naturalmente es la capacidad del lenguaje y la escritura.

¿Y desde cuándo viene usted precisamente a escribir a Menorca?
Muchos de mis libros los he escrito aquí, uso mucho internet, pero en principio pensar y escribir lo hago más aquí en Menorca, que en América. Nos buscamos este lugar hace 23 años. Aquí tenemos acceso a nuestra cultura catalana pero hay un poco de mar de por medio, lo cual ayuda, ¿entiendes? Además, para nosotros Menorca es fascinante, geológicamente un tentáculo oriental de Sierra Nevada, que se prolonga bajo el mar, y antropológicamente un crisol de las culturas mediterráneas.

¿En qué términos se define el cerebro actualmente?
En líneas muy generales es un sistema complejo de adaptación al mundo, el sistema por el que el humano se adapta tanto al mundo físico como al mundo de los demás.

¿Todo es cuestión de química?
No, no, no. La química está en el fondo de todo, pero para entender lo que pasa tenemos que usar un código de relaciones entre las células, entre áreas del cerebro, entre personas o partes de un objeto. Por ejemplo, el objeto del conocimiento es un conjunto de relaciones entre las partes, que dictan e identifican a ese objeto, una rosa lo es porque hay relaciones entre sus partes que la definen, sea cual sea su aroma o color. Y así es como vamos adquiriendo el conocimiento y toda la memoria, a base de cosas que se relacionan en el tiempo.

¿Hay parte de ese conocimiento que es heredado, nacemos con él?
Tienes toda la razón. Existe un conocimiento filético, evolutivo, que viene de la especie, con el que venimos al mundo. Entre este conocimiento están los sentidos, es memoria que hemos aprendido en la noche de los tiempos. Nos da los medios de adaptarnos, a través de nuestras acciones y de nuestros sentidos, y encima de este conocimiento filético se forma el personal, todo lo que adquirimos, en la escuela, en el mundo, en la ciencia, en los libros, en los periódicos.

El alzheimer nos deja sin memoria, sin recuerdos, ¿podrá curarse?
Yo no trabajo específicamente en el tratamiento del alzheimer, sino en los fundamentos neurológicos del conocimiento que se afecta con esta enfermedad. Muchos de estos fundamentos nerviosos se alteran en el alzheimer y con ello vienen los desastres como la pérdida de la memoria. Si un día entendemos mejor estos fundamentos, quizás lo podamos tratar mejor.

Dicen que con la crisis hay más ansiedad, estrés y depresión.
Huy, sí, todo el mundo anda volado.

¿Es normal?
Es un problema muy complicado, porque la crisis económica ha ocurrido encima de lo que yo llamo una crisis de valores más profundos que el dinero. Durante un tiempo nos acostumbramos a una vida hedonista, de satisfacción inmediata, sin tener muy en cuenta los efectos futuros de esa conducta, sobre nuestros hijos y el resto de la sociedad. Adquirimos deudas, no sólo de dinero sino de explicación y de valores. Con la caída financiera se desvirtuó el papel del dinero en medio de esa crisis de valores y la gente se encontró sin nada, sin el bienestar y sin el apoyo moral, humano, de los otros valores que se habían olvidado. Se desvirtúan las relaciones humanas.

¿A qué valores se refiere?
Hay ciertos valores que tenemos en la raza humana que son los que nos permiten acumular conocimiento y establecer un fundamento lógico y razonable, entre ellos el principal es el de la familia. Es el núcleo de la sociedad, la escuela en la que aprendemos a cuidar de los demás, a establecer relaciones, y a ligar entre nosotros mismos en comunidad, trascendiendo el yo.

¿Qué consecuencias puede tener esta crisis general?
No sólo conduce a ansiedad, sino a revoluciones en realidad. Cuando la gente tiene una existencia precaria y unas autoridades que no saben cómo resolver los problemas se desalienta mucho. El temor al futuro es lo que produce más ansiedad. Pero la crisis también puede ser positiva, sirve para concienciarnos de que esas otras cosas se han dejado demasiado de lado y deben volver a su centro. Cuando salgamos, que será lento, dos valores fundamentales se restablecerán, la generosidad y el ahorro.

¿Sobre qué va el libro en el que trabaja actualmente?
Sobre un tema muy complejo, nada menos que del cerebro y la libertad, cuáles son las raíces de la libertad. Creo que empezamos a vislumbrar qué está ocurriendo, con nuestra capacidad para decidir, elegir, predecir el futuro, para nuestro beneficio y el de los demás. La libertad es la capacidad de elegir, no sólo entre la información que recibimos sino también sobre nuestras acciones.

Pero ¿existe la libertad?
Sí, sí, sí que existe, pese a todo, y se saldrá con la suya, lo arreglará todo, y no es que haya un señor dentro del cerebro que nos diga lo que hay que hacer, es el cerebro mismo el que se organiza, todo él y sobre todo la corteza prefrontal, que interviene en formular nuestros planes. Hay influencias que vienen de muy atrás, entre ellas conceptos básicos como el de la filiación, la familia, el altruismo, todo eso es de origen evolutivo, y es positivo. Todas las instituciones humanas están organizadas para reconciliar la libertad personal y la de los otros, y en el entrecruzamiento de estas dos libertades está la democracia. Trascender el yo no es sólo una fuerza evolutiva para sobrevivir nosotros y para defendernos, sino para asegurar la supervivencia de los demás.

¿Y qué ocurre con la religión?
Ocurre curiosamente que las religiones que más se ocupan de los demás, del prójimo, entre ellas la cristiana, son evolutivamente las más lógicas. El lado malo de este sentido de grupo o comunidad es que fanáticos y políticos, religiosos o de cualquier género, para defender su grupo, su clase o su raza van a la guerra y organizan catástrofes, los demagogos se aprovechan de esto.

La física cuántica se ha puesto de moda, ¿qué tiene que ver con los estudios sobre el cerebro?
No tiene una relación directa con el cerebro, pero sí tiene una relación fundamental en nuestros paradigmas para estudiar la neurociencia cognitiva. El paso de la física newtoniana a la cuántica trajo consigo dos cosas, una es la incertidumbre y otra la probabilidad. Este cambio es fundamental en nuestro paradigma de cómo estudiamos el cerebro y la cognición. La incertidumbre se hizo cierta. Lo que aprendimos con certeza es que hay incertidumbre en el universo, que no se puede predecir con gran exactitud lo que va a ocurrir, sólo con probabilidad. Si no, todo el mundo invertiría en bolsa y sería rico, ¿no?

Y la economía es también una cuestión de psicología.
Claro. La bolsa y los mercados, en contra de lo que dicen los gobiernos, están guiados por las decisiones de millones de personas, cada una de las cuales actúa con conocimiento incompleto, a base de miedos o esperanzas o motivos afectivos, eso es lo que mueve los mercados, y da valores a los valores. La psicología es la base, los mercados son el resultado de acciones humanas, pero esto no quiere decir que las acciones humanas puedan planear los mercados.

Despéjeme una duda. ¿Qué pasa con el cerebro, con su energía, cuando dejamos de existir?
Huy, esto es ya metafísica, no me avisaste de que me harías estas preguntas.

Usted, como psiquiatra, ¿es muy escéptico con todo lo que está al filo de lo científico?
Yo no escribo sobre eso, pero te voy a decir una cosa, dentro de ese mundo de la parapsicología, lo enigmático, está la incertidumbre, está el hecho de que muchas cosas que no sabemos están actuando, aunque sea físicamente, sin que nosotros lo sepamos. Ahora bien, sabemos más de lo que creemos, porque nuestra conducta no está dictada sólo por lo que sabemos conscientemente, sino también por lo que sabemos inconscientemente. Por intuición, hombres y mujeres actúan con respecto a unos y otros, no pueden decir por qué ni cómo. Un conocimiento inconsciente que viene del cerebro, ahí está todo metido.

Tanto pensar, ¿y al final actuamos a base de corazonadas?
No quiere decir que la corazonada sea más sabia, pero nos influye mucho.

¿Y tampoco utilizamos todo el potencial de nuestro cerebro?
Nooo, qué va, porque lo que cuenta no es el número de células sino las relaciones entre las células, las fibras, los cables que las conectan. La conexión tiene lugar a lo largo de toda la vida, desde la cuna a la tumba, claro que no es igual cuando eres viejo que cuando eres joven. Aunque tenemos una ventaja los viejos, conectamos a niveles más elevados, más abstractos y complejos. Eso es lo que queda, se nos va la memoria de los hechos, pero lo que se incrementa, sobre todo con el ejercicio intelectual, es la memoria semántica y conceptual.

Uno de los mejores científicos del mundo en su especialidad
Nació en Barcelona en el seno de una familia de médicos. Estudió Medicina en la Universidad de Barcelona, se licenció en 1953 y se especializó en Psiquiatría en la ciudad condal y en Austria. En 1957 se marchó a Estados Unidos para iniciar su carrera de investigación en neurociencia en la Universidad de California. Entre 1962 y 1964 trabajó como investigador en el Instituto Max Planck de Psiquiatría en Munich. Defendió su tesis doctoral en la Universidad de Granada y es profesor de Psiquiatría en la Universidad de California (UCLA). Su lista de honores incluye premios como el Jean-Louis Signoret de La Sorbona, el Fyssen, el Goldman-Rakic y el Miller. Es doctor 'Honoris Causa' por la Universidad Miguel Hernández y la Autónoma de Madrid. Ha realizado notables contribuciones a la neurociencia cognitiva y a esclarecer los mecanismos que rigen la memoria, la organización de planes personales de acción o la toma de decisiones.

Sin comentarios

No hay ningún comentario por el momento.

Lo más visto