Autoficha
Me llamo Ona Carbonell Ballestero, tengo 19 años, soy de Barcelona y soy integrante de la Selección Española de Natación Sincronizada. Acabo de llegar del Mundial de Natación de Roma, donde conseguimos cuatro medallas, que se suman a las tres que gané en otros mundiales. Ahora me estoy preparando para hacer la selectividad en septiembre, mientras veraneo en Es Murtar. Vivo en el CAR de Sant Cugat.
Dino Gelabert-Petrus Maó
¿Qué beneficios le aporta la natación sincronizada?
Lo más importante creo que es tener fuerza mental y ser capaz de aguantar el desgaste del día a día. Por otra parte, tienes que tener ritmo, flexibilidad, cualidades de baile, fuerza, buenos pulmones para aguantar tanto rato debajo del agua... La mayoría de estas cosas las vas mejorando con el entrenamiento. Los más básico es tener el tipo: piernas largas y estar delgada. También hay que tener la serenidad para poder actuar delante de mucho público.
¿Cuál es la rutina de trabajo en el día a día en el CAR?
Nos levantamos a las 8, desayunamos y entrenamos hasta las 14 horas. Comemos, descansamos y a las 16 horas volvemos al trabajo hasta que la entrenadora está satisfecha, sobre las 22 o las 23 horas. Por la noche es cuando aprovecho para estudiar. Normalmente entre las doce y la 1 de la madrugada me voy a dormir. Debería dormir más horas.
¿Cómo se llega a la Selección española?
Cuando era pequeña hacía gimnasia rítmica y ya me ofrecieron practicarla a nivel profesional pero dije que no. Luego descubrí la natación sincronizada que es un mixto entre el agua, que me encanta, y el baile que es el ritmo. Empecé y a los 14 años ya me convocaron con la Selección española con nadadoras mucho mayores, que me llegaban a doblar la edad, y hasta ahora.
¿Es muy exigente psicológicamente?
Sí. Es lo más difícil de aguantar. Nos cuidan mucho físicamente, pero si no tienes claro tu objetivo y luchas por conseguirlo, es complicado. Hay muchos obstáculos que tienes que ir superando como los gritos de las entrenadoras, que estés dentro o fuera del equipo... Hay mucha gente esperando su oportunidad. Si decaes un segundo siempre hay alguien que te puede cubrir.
¿Qué se siente cuando ganas una medalla?
Yo creo que estás contenta, pero el momento más importante es cuando lo vas asimilando. En Roma ganamos la primera medalla de oro en un Mundial para la natación sincronizada, algo histórico para España, pero ahora en Menorca lo pienso: una de oro y seis de plata, que también son importantes. Es una felicidad inmensa, recompensa el esfuerzo tremendo que has hecho. Porque en el deporte muchas veces trabajas mucho pero no logras ningún premio.
Se ve la 'sincro' como un deporte muy bello. ¿Tiene algún aspecto feo?
La parte más dura es el día a día, que nadie conoce. Somos el deporte que entrena con más disciplina y más sacrificio. No es una cosa fea, es dura. Entrenamos diez horas al día. Lo más feo es renunciar a todo lo demás por este deporte. La gente lo ve tan bonito que a veces ni lo considera deporte y no saben que hay mucho trabajo detrás.
¿Qué es lo que más le gusta de Menorca?
Todo. Creo que tiene algo especial, un encanto que no tienen las otras islas. Las playas, la gente es encantadora. No puedo ir a otro sitio. Mi sitio favorito es Es Murtar.