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Menorca se prepara para el calor: crece la probabilidad de que se active el Niño a partir de mayo

RiscBal trabaja en un sistema de alerta temprana para predecir su impacto y proteger a la población en riesgo

El buen tiempo se ha instalado en Menorca tras el temporal de los últimos días. En la imagen, el puerto de Fornells. | Foto: Gemma Andreu

| | Palma |

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha elevado hasta el 40 % la probabilidad de que entre mayo y julio de 2026 se forme un episodio de El Niño, un fenómeno climático caracterizado por un aumento generalizado de las temperaturas de día y de noche, que llega también al arco Mediterráneo incluida Menorca.

El episodio más reciente, ocurrido en 2023 y 2024 fue uno de los más intensos de los que tiene constancia con picos de altas temperaturas sin precedentes a nivel mundial. La OMM traslada ahora sus pronósticos estacionales sobre el Niño y la Niña a la comunidad internacional con el objetivo de que los territorios tomen medidas para paliar sus efectos sobre los sectores sensibles al clima como la agricultura, la salud, la energía y la gestión del agua. El turismo no es ajeno tampoco a los envites del cambio climático.

Touroperadores alemanes y del Reino Unido han advertido al Govern de la fuga de reservas por las olas de calor del verano. La asociación alemana de agencias de viajes y touroperadores DRV ha avisado de la «pérdida de confort» que les transmiten los clientes que viajaron en julio y agosto de 2025 al archipiélago. La asociación de agencias de viajes y touroperadores ABTA en Reino Unido también reporta una tendencia a buscar lo que denominan cool locations.

Investigación científica

Con la idea de abordar los riesgos meteorológicos desde la evidencia científica se creó en Baleares el Centro Observatorio de Riesgos Naturales y Emergencias Climáticas- RiscBal. El climatólogo Miquel Tomàs Burguera está al frente de la Unidad de Análisis. Es experto en sequías y olas de calor.

El equipo de RisbBal trabaja para incorporar la variable de la humedad relativa en el análisis de espisodios cálidos en Baleares adaptando las alertas meteorológicas a la realidad del territorio. También mide y procesa los datos de temperatura en las zonas más densamente pobladas de las Islas con el objetivo de implantar un sistema de alertas tempranas a la población similar al que ya existe para riesgos de inundaciones y al que se está desarrollando para movimientos gravitacionales como los desprendimientos de rocas y corrimientos de tierras.

«Viviendo en Baleares la humedad relativa es una variable que hay que tener en cuenta porque influye en el calor que se percibe. La Agencia Estatal de Meteorología emite avisos por temperaturas máximas en verano a partir de 36 grados, pero nosotros incorporamos dos índices más relacionados con la humedad relativa. Lo hacemos porque está demostrado científicamente su impacto no solo sobre las temperaturas diurnas sino también sobre nocturnas y eso a su vez tiene un impacto sobre la salud de las personas. Los que tienen condiciones sanitarias previas son los más afectados y pueden darse situaciones graves», explica Tomàs.

El experto habla de la necesidad de disponer de una red de refugios climáticos en Baleares preparados para acoger a las personas más vulnerables que no disponen de aire acondicionado durante las olas de calor. Poco a poco los ayuntamientos de las Islas van incorporando esos espacios a sus planes de emergencia.

'Isla de calor'

Los técnicos del Riscbal vigilan las zonas más densamente pobladas de Baleares para analizar el impacto de lo que se conoce como ‘islas de calor’ donde las temperaturas son excesivamente altas en las noches de verano. «La idea es hacer algún tipo de análisis estadístico que permita conocer la magnitud del proceso en estos espacios y cruzar esos datos con otros como la densidad de construcción o el nivel sociológico de la población para ver a qué número de personas afecta y cómo podemos protegerlas», relata Miquel Tomàs.

Existe consenso entre los científicos sobre el hecho de que el esponjamiento de zonas urbanas para crear zonas verdes y de vegetación en las ciudades tiene un impacto positivo a la hora de reducir el efecto isla de calor. «En ámbitos densamente urbanizados el calor queda atrapado. Las infraestructuras urbanas acumulan el calor que cuando intenta escapar de noche rebota contra los edificios y no consigue escapar. Sabemos que esponjar y planificar parques y zonas ajardinadas no solo frena la llegada del sol a la superficie de la ciudad sino que favorece la circulación del aire», explica.

Ventilación en el hogar

A la espera de que las administraciones apuesten de forma generalizada por esponjar, priorizando las zonas verdes no hormigonadas, ¿cómo debemos proteger nuestros hogares si vivimos en mitad de una de esas Islas? «El muy importante hacer un buen uso de las persianas y ventanas para aprovechar mejor las primeras horas que permiten el enfriamiento. En verano la recomendación es abrir un rato corto a primera hora de la mañana y luego minimizar la entrada de calor durante el día, cerrando persianas y ventanas. Por salud es importante ventilar, pero sin pasarse», dice el climatólogo.

¿Qué podemos esperar si el Niño llega a Baleares en verano? «Ahora está en una fase neutra pero la probabilidad de que se establezca a mitad del verano es del 50 o el 60 %. En Europa el Niño suele tener un efecto de calor, pero eso no significa que ocurran sí o sí olas de calor. En 2022 hubo una ola de calor semipermanente en Baleares y no había Niño. Se registraron récords de temperaturas en agosto de hasta 44,5 grados en el interior.

Los ayuntamientos comienzan a instalar sistemas de sombreado en los pueblos y ciudades.

«El Niño crea un ambiente más favorable a altas temperaturas medias. Los extremos, como las olas de calor, dependen de los anticiclones y borrascas», dice el climatólogo. «Sabemos que las olas de calor cada vez son más frecuentes, pero también lo son las temperaturas medias altas», avisa. «La tendencia a que haya un mayor número de días cálidos cada vez es más frecuente, no solo en julio y agosto sino incluso en junio y algunos años en mayo. Hay que adaptarse a la nueva realidad de estas altas temperaturas que ya son habituales en junio y septiembre», explica.

1 comentario

user MAC | Hace 4 horas

Buenas a todos, la tramontana antigua aún no a muerto, a revivido.Como la corriente atmosférica tropical bianual, que está volviendo el patrón climático de Menorca como hace 70 años para atrás, despacito como se fue vuelve. Antiguamente entre la fiestas de Ciudadela y Mahón, es cuando hacía calor, en estas por la noche con rebeca (chaquetilla de entretiempo), eso sí 15-30 días de bochorno horroroso cada año. Calor en los 80 y 90, hacia más, ver asfalto fundido y en 1995 sufrí los 41 grados a la sombra en el puerto de Mahón, y la estampida de la gente justo se puso el sol para refrescarse con una caña en el puerto. Vamos que los meterologos van perdidos, entre el volcán del pacífico y cambios de las corrientes de chorro por el cambio de sentido de la corriente bianual, no dan pie con bola, 40% y el niño-niña (niñe) que tenemos hasta ahora como se come? Nada, en lo que si aciertan y es hora, es que el bochornazo vuelve, y duró. Y eso mata. A 41°C a la sombra con un 80% de humedad, sudas solo por respirar, y eso extresa al cuerpo. Este verano, me da a mí que cálido, húmedo con sus dos semanitas de bochornazo tipo abrigo piel oso, y de una semana antes de Ciudadela y una semana después de Mahón, eso sí no hay tormentas veraniegas como las de antes. Que fijo que tocan a finales de agosto y por las fiestas de "Marea de Deu de Gracia!"

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