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Entrevista

«El modelo turístico de Menorca no pasa por urbanizar más»

La consellera de Turismo, Salomé Cabrera destaca que la Norma Territorial adecúa la Ley Turística de Balears a la Isla

La consellera de Turismo del Consell de Menorca, Salomé Cabrera. | Gemma Andreu

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Salomé Cabrera Roselló gestiona el departamento de Turismo del Consell insular desde este planteamiento: «el turismo es el motor de la economía de Menorca con repercusión en todos los sectores y la sociedad de la Isla».

¿Turismo solo de temporada?
— Menorca tiene suficientes capacidades y atractivos para convertirse en un destino especializado. Es la fórmula para atraer visitantes no solo durante los meses de verano. Para ello impulsamos, con la participación de los empresarios, la ordenación y la estructuración de producto. En 2012 definimos seis submarcas, creamos los clubes de producto y hemos apostado claramente a favor del turismo activo y de naturaleza.

¿El Consell debe gestionar la promoción turística de la Isla?
— Sin duda, porque somos nosotros quienes mejor conocemos la realidad menorquina y nos corresponde difundir los valores como destino turístico. La negociación con el Govern para el traspaso de la promoción no está cerrada porque queremos gestionar una competencia bien dotada en medios y recursos. Seguimos batallando, de la misma manera que no aceptamos la Ley de Financiación de Consells hasta que estuvo bien dotada.

¿Qué ha ocurrido con la Fundació Foment del Turisme?
— Mantenemos un diálogo permanente con los agentes y las asociaciones profesionales, a quienes ofrecimos participar en un mismo ente para lograr sinergias en la promoción. Cada entidad decide libremente, porque el Consell no obliga a nadie.

¿Qué incidencia tiene la Norma Territorial sobre el turismo?
— Adecúa y adapta leyes como la General Turística de Balears al modelo de nuestra Isla, sus necesidades y especifidades, con un objetivo: que Menorca siga siendo Menorca, con sus valores e identidad. Pero que al mismo tiempo tenga la posibilidad de desarrollar usos y actividades compatibles con la Reserva de la Biosfera, que hasta ahora carecían de encaje legal y eran sistemáticamente rechazados. Con ello quiero dejar claro que el modelo turístico de Menorca no pasa por urbanizar más.

¿A qué se refiere cuando alude al 'modelo de nuestra Isla'?
— Por ejemplo, que en cualquier suelo rústico de Menorca no se podrán construir grandes equipamientos deportivos, a diferencia de Mallorca y Eivissa.

¿Cómo afectará a los espacios naturales y zonas protegidas?
— No habrá afectación, porque en esta cuestión, además de una gran conciencia ciudadana, existe un amplio consenso social. Nuestro mejor activo son estos espacios de interés medioambiental, ecológico y paisajístico. Posibilitamos unas actividades que forman parte del producto turístico de una Isla que goza del reconocimiento internacional aprobado por el Comité Hombre y Biosfera de la Unesco. Durante la redacción de la Norma Territorial nos acusaron de querer urbanizar zonas protegidas de Menorca como Macarella o Trebalúger. Está escrito. Pero el tiempo da y quita razones.

¿A quién?
— Una vez aprobada, queda claro que en ningún artículo permite ni posibilita desarrollos en estas zonas. Era un acusación que faltó a la verdad de forma deliberada, no gratuita. Porque una cuestión es posibilitar unos usos perfectamente compatibles con la protección de los valores naturales y otra, muy distinta, es abrir la puerta a nuevas urbanizaciones en zonas protegidas. Como consellers menorquines somos los primeros en respetar y defender el modelo territorial y turístico de Menorca; y no seremos nosotros quienes lo modificaremos.

¿En qué consiste?
— En que está inspirado en el equilibrio de una Isla con muchos contrastes, y por ello es tan atractiva. Menorca ofrece contenidos propios en paisaje, cultura, gastronomía, historia, artesanía, numerosas actividades en la naturaleza... Añadamos la seguridad, la limpieza, el Camí de Cavalls, las infraestructuras náuticas, las fiestas populares cuyos protagonistas son los caballos y los jinetes. Aquí es donde debemos ser capaces de diferenciarnos y ser más competitivos que otros destinos, porque ofrecemos mucho más que sol y playa. Es un modelo de calidad de vida que no implica desarrollo urbanístico, sino calidad para los menorquines y los visitantes.

¿Cómo diferenciarnos y al mismo tiempo seguir siendo Menorca?
— Mediante todos los productos propios que aportan un valor añadido, en un entorno natural, arquitectónico e histórico único. Por ello no vamos a promocionar Menorca como 'marca blanca', sino destino único.

¿Con hotel en Torralbenc y parque acuático en Biniancolla?
— O apostamos por el turismo o bien optamos por lo que teníamos antes de junio del 2011. Quienes rechazan estos equipamientos no creen en el turismo.

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