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Las obras del cable eléctrico se salvan del parón y siguen los plazos previstos

Los trabajos del enlace eléctrico se están desarrollando en Mallorca, en Menorca y en el lecho marino | Naviera Daedalus

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Las obras de instalación del cable de interconexión eléctrica entre Menorca y Mallorca se han salvado del cierre decretado en el sector de la construcción. La infraestructura ha sido declarada como esencial para el refuerzo de la seguridad del sistema eléctrico y Red Eléctrica ha obtenido del Centro Nacional de Protección de Infraestructuras y Ciberseguridad y de la Delegación del Gobierno los salvoconductos y permisos para que los operarios puedan seguir trabajando tanto en la parte terrestre, como en la parte submarina.

La empresa aseguraba este miércoles que en principio, aunque sin descartar que se produzcan eventualidades ante la incierta situación generada por la emergencia sanitaria, se mantienen los plazos previstos de ejecución y el compromiso de que el enlace entre en servicio en el segundo semestre del año, probablemente en verano. Ello pondrá fin a más de dos años y medio de aislamiento de Menorca del sistema eléctrico balear.

Varios frentes

En estos momentos los trabajadores de la empresa adjudicataria, la francesa Nexans, y del resto de empresas subcontratadas están llevando a cabo labores en diversos frentes, tanto en la parte terrestre, como en el mar. En la primera se está trabajando en la estación terminal de Cala Mesquida (Mallorca) y se está ampliando la subestación de Ciutadella, así como tendiendo el cable terrestre y configurando los empalmes. En la parte marítima se están ejecutando las maniobras de protección de cable submarino.

En la costa de Cala en Bosc (Ciutadella) cinco buzos y tres tripulantes de la mallorquina Naviera Daedalus están desarrollando manualmente los trabajos de protección del cable para evitar incidentes como el ocurrido en verano de 2016, cuando el ancla de un yate dejó mal herido el enlace. Su intervención, según explica su director, Carlos Rey, es necesaria en las zonas más cercanas a la costa, donde el barco alquilado por Nexans, el «Polar King», no puede desplegar los robots de operación remota con los que se entierra el cableado.

El proyecto global tienen un coste autorizado de 84 millones de euros, de los cuales 50 corresponden al contrato para su construcción y tendido. El enlace está formado por un cable tripolar de 132 kilovoltios, que pesa alrededor de 2.300 toneladas. El trazado incluye 41 km submarinos, con una profundidad máxima de 81 metros, y 12,4 kilómetros terrestres en Menorca y 800 metros en Mallorca, ambos soterrados. El cable tendrá una capacidad máxima de transporte de 100 megavatios, aunque se prevé que opere a un tercio de su potencial por motivos de seguridad.

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