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Más gente, más calor y sin lluvia: las reservas de agua de Menorca entran en riesgo

Algunos ayuntamientos ya han tenido que avanzar medidas de ahorro: «Los pozos no dan abasto»

El verano se presenta en Menorca con más calor y más afluencia que nunca, lo que se prevé que aumente el consumo de agua, una prueba de fuego para las reserva | Gemma Andreu

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Incremento de la presión humana por la reactivación turística, niveles de calor inusuales y escasez persistente de lluvia. La combinación de estos tres factores explica el aumento prematuro de los consumos de agua que se están registrando en algunos municipios de la Isla en los primeros compases de un verano que amenaza con poner en jaque las reservas de agua. Los acuíferos no se han recuperado del invierno y, según advierten desde el Observatori Sociambiental de Menorca (Obsam), afrontan la temporada alta «en un límite muy peligroso» que obliga a aplicarse en la reducción de los consumos y el control de la red de distribución.

«Es la tormenta perfecta, una bomba de relojería», explica la responsable de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Maó, la primera teniente de Alcaldía Conxa Juanola. «La situación que nos hemos encontrado a final de junio solía producirse a finales de julio o ya en agosto, las alarmas se han avanzado un mes o mes y medio». Ofrece un ejemplo sintomático. A estas alturas ya han tenido que activar el pozo de reserva de la zona militar de Sant Isidre, para el que tienen un caudal autorizado «y ahora ya lo estamos prácticamente agotando, ahora intentamos ampliar la autorización».

La situación ha llevado al municipio del levante insular a adelantar la toma de medidas de ahorro de agua. Se han parado servicios no imprescindibles, el riego de zonas públicas como parques y rotondas y el suministro de fuentes ornamentales, y se ha revisado el estado de instalaciones municipales de gran consumo como el polideportivo, además de advertir a los grandes consumidores para que traten de ser cuidadosos con el gasto.

Lo mismo ocurre en Es Castell. La regidora de Medio Ambiente, Marisa Álvarez, explica que «los consumos han aumentado y hemos hablado con Hidrobal –la empresa que gestiona la red– para ver qué podíamos hacer y vamos a parar los riegos, cerraremos fuentes...». Advierte de que las estadísticas de Recursos Hídricos muestran que los acuíferos están «bajo mínimos». Por el momento son «medidas de prevención. Si no las tomamos, habrá problemas».

La técnica de temas de agua del Observatori Sociambiental de Menorca (Obsam), Sonia Estradé, alerta de que «estamos en niveles de consumo que están al límite de la sostenibilidad». Aclara que los acuíferos tienen una cierta estabilidad porque no se ha registrado una sequía de la dimensión de las que hubo en décadas como los 80 o los 90, pero advierte de que la situación puede agravarse si, como se prevé este verano, se aumenta el ritmo de las extracciones: «Si seguimos aumentando los consumos nos iremos a pique», advierte.

Señala directamente como los grandes focos de consumo a las urbanizaciones donde abundan as casas con jardín y piscina. A ellos también se ha dirigido Aigües Sant Lluís, concesionaria del servicio en el municipio del mismo nombre, uno de los que tienen una mayor presencia de urbanizaciones de costa. Explican desde la empresa que, aunque no se registran problemas de suministro, sí han notado que este verano se está gastando más agua, un consumo que habitualmente ya se dispara a partir de julio por la vuelta de propietarios de segundas residencias y la ocupación de las numerosas viviendas turísticas.

En otros municipios como Ciutadella aseguran que los niveles de agua distribuida son «similares a los del año 2021», explica Noemí Camps, primera teniente de Alcaldía y responsable del Servicio de Agua y Alcantarillado. Destaca que la actuación más importante para el ahorro del agua es la lucha contra las fugas, un problema grave. Cada año inician una campaña de detección y aseguran que ello ha permitido que este año el consumo invernal haya descendido en más de 1.200 metros cúbicos al día. Otros indicadores sí apuntan a un incremento de la demanda, como los datos de la Agencia Balear del Agua (Abaqua) sobre la desaladora. En 2022 ha aumentado el suministro a los pozos de las zonas conectadas en cerca de un cuatro por ciento.

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