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Las inmobiliarias ante el veto a extranjeros: «Menorca se daría un tiro en el pie»

Los profesionales del sector alertan de los efectos negativos que podría tener para la economía insular y destacan la inversión en reformas

Las dificultades para acceder a la vivienda en la Isla están haciendo florecer propuestas que no logran el consenso político. | Josep Bagur Gomila

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El problema de acceso a la vivienda no hace más que agudizarse y los distintos partidos políticos han ido señalando propuestas concretas para paliar esta situación con las elecciones asomando la cabeza. Una de las medidas que más ha dado que hablar ha sido la de limitar la compra de viviendas a no residentes o extranjeros, una iniciativa de Unidas Podemos que ha sido apoyada por otras formaciones como Més y el PSOE, y de la que se han desmarcado grupos como el PP y Ciudadanos.

Esta declaración de intenciones ya ha llegado a la Unión Europea, que ha recordado que este tipo de restricciones están prohibidas salvo pocas excepciones, y sigue generando preocupación en el sector inmobiliario por cómo puede afectar en Menorca si finalmente sale adelante. «Va en contra de la economía insular, es pegarse un tiro en el pie», aseguró José Pons, director comercial de Bonnin Sanso, en el último Foro Inmobiliario organizado por Radio Menorca Cadena SER en el Ateneu de Maó, institución que acaba de publicar la grabación del encuentro.

Los ponentes en el Foro Inmobiliario organizado por Radio Menorca SER.

«No sólo se estará prohibiendo una tipología de comprador, sino que también se estará devaluando un destino», puntualizó Pons. Otros expertos inmobiliarios reflexionaron también sobre las operaciones vinculadas a la venta de inmuebles a no residentes o extranjeros. «Dejar de venderles casas puede significar un parón importante de trabajo en esta Isla», avisó Isabel Petrus, gerente de Casas en Menorca, que insistió en que «no nos conviene a nadie parar esta venta». De algún modo, directa o indirectamente, recordó Petrus, «todos vivimos y dependemos del turismo que ocupa hoteles y compra casas, son una parte del motor que mueve la economía de    Menorca».

La compra de casas por parte de no residentes supuso el 45 por ciento de la actividad de Bonnin Sanso, sobre un volumen de negocio de 130 millones de euros. «Al comprador no residente o extranjero deberíamos darle las gracias por venir, quedarse, gastar dinero, invertir mucho en esta Isla y recuperar espacios que han sido abandonados por familias menorquinas que, por lo que sea, desavenencias o falta de disposición económica, han dejado vacías fincas en el campo o propiedades dentro de los pueblos. Todo esto a pesar de la complejidad que presenta Menorca y la inseguridad a nivel jurídico, al contar con una normativa urbanística muy complicada e interpretativa», afirmó José Pons.

Recuperación del patrimonio

La recuperación del patrimonio existente por parte de inversores no residentes o extranjeros fue, también, una característica que destacó Isabel Petrus. «Sólo hay que dar una vuelta por Maó o los otros municipios de la Isla para ver las viviendas ruinosas que se han reformado. Las calles lucen mucho mejor y se han recuperado espacios con capital extranjero», resaltó, una realidad que habría mantenido activa las ofertas de trabajo relacionadas incluso en la época de la covid. «Muchos albañiles, pintores, carpinteros, vendedores de materiales... no se quedaron parados porque tenían trabajo que hacer, un trabajo que salió de la venta de casas a extranjeros», defendió.

El apunte

Obras menores con demoras de ocho meses por el atasco administrativo

«Es una vergüenza que, para reformar un cuarto de baño, tengas que esperar ocho meses y que, para construir un bloque de pisos, tengas que esperar dos años», criticó Joan Villalonga, gerente de Fincas Llonga’s, que denunció que «la eficacia administrativa es nefasta». Más aún en Ciutadella, aseguró Villalonga, donde «hay un atasco de proyectos parados encima de la mesa del Ayuntamiento». Unas demoras sobre las que también se pronunció José Pons, director comercial de Bonnin Sanso, e Isabel Petrus, gerente de Casas en Menorca, que reconoció que «con la Administración tropezamos con una barrera con la que es imposible seguir avanzando».

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