Cientos de profesores de Balears se verán obligados a tomar posesión de sus plazas en centros educativos situados en islas distintas a las que residen. Es lo que le ocurre a la menorquina Maria Garcia, educadora infantil que ha aprobado dos veces las oposiciones y que, ahora, con dos niñas de 1 y 4 años, se ve obligada a trasladarse a Mallorca, porque «me han pasado por delante 190 personas que han obtenido su plaza por el proceso de estabilización», que ha llevado a cabo la Conselleria de Educación.
Justicia y sentido común. Esto es lo que pide al Govern el colectivo de Funcionarios Docentes Unidos que reúne a más de 600 personas, que denuncian que «el proceso de estabilización está muy mal diseñado, porque perjudica a aquellos que han aprobado las oposiciones». Así lo cree Maria Garcia, que obtuvo «la segunda mejor nota de Menorca» y que, a pesar de eso, no logró ninguna de las trece plazas que había en la Isla.
En su especialidad, Educación Infantil, «aprobamos cuatro personas y ninguno hemos podido acceder a una de las trece plazas, porque las ha ocupado gente sin las oposiciones». Todo, porque, asegura, el Govern ha vulnerado «la ley que regula los procesos de estabilización», la 20/2021, de 28 de diciembre, para reducir la temporalidad en el empleo público. «Aquí lo han hecho al revés; otros lugares, como en Catalunya, primero eligen los opositores, y luego, por concurso de méritos», reivindica Garcia.
Esta no es la primera vez que esta educadora infantil aprobaba unas oposiciones, en una ocasión anterior «fui la primera en quedar sin plaza».
Un drama familiar
En su caso, la plaza que le han ofrecido es «provisional» en un centro de Santa Ponça, en Mallorca. «Tengo dos niñas, de 1 y 4 años, no tienen en cuenta la conciliación familiar para nada», critica la afectada. «Están separando familias y no todos podemos irnos a otra isla», además del esfuerzo económico que requiere. «Pagamos una hipoteca y tendré que pagar un alquiler, con lo mal que está, y los desplazamientos». Además, «si me llevo a la niña pequeña, pierde su plaza en la guardería de Menorca, y su padre tiene que quedarse aquí, porque tiene trabajo fijo y no tiene otra opción», teniendo en cuenta que es por un año. «Por suerte, mi madre está jubilada y podrá venir con la niña mayor algunas temporadas», añade. «Da mucha pena, que con todo lo que cuesta sacar una oposición y con dos niñas pequeñas y el tiempo que les has robado para lograrlo, luego tengas que irte a otra isla».
Una plaza para toda la vida no debería existir, pero si existe, las oposiciones no son suficientes bien diseñadas para decidir entre los buenos y malos profes: la experiencia si, observada por compañeros, con estancias en varios coles, con cursos hechos, con multitudes de compañeros, en todo tipo de colegio... Si esta madre quiere el sueldo y vacaciones de un funcionario, pues que aguante, como todos los demás, en el sector privado.