Ignacia Carreras Pons ha fallecido tras haber realizado una eficaz labor profesional de acogida, apoyo, atención y acompañamiento a los pacientes menorquines y sus familiares desplazados a Mallorca para recibir asistencia sanitaria en el hospital Son Dureta primero y Son Espases después.
Un trabajo que llevó a cabo durante doce años, desde 2002 hasta 2014, con una dedicación que iba más allá de lo profesional, al volcarse en los aspectos más humanos y emocionales, como un ‘angel de la guarda’ de los menorquines en la sanidad pública de Mallorca. Los médicos la llamaban «la cónsul de Menorca» o «la menorquina».
Su trabajo, denominado ‘enfermera de enlace’, abarcaba numerosos aspectos: acoger al enfermo, orientarlo, facilitar los trámites, ayudar a los familiares en las gestiones y, sobre todo, transmitir afecto, solidaridad y empatía. Un 'ángel de la guarda’ en momentos complicados.
En una entrevista con el diario MENORCA, realizada por Juan José Quetglas en septiembre de 2013, explicó que había aceptado este puesto «por muchas cosas, pero, sobre todo, por el sentido de responsabilidad. Es más, en muchas ocasiones desearía tener en mis manos una varita mágica para poder dar cobertura y solucionar todos los problemas que me llegan, pero soy humana, no soy 'una fada bona'». Afirmó: «lo que realmente te reconforta es el comprobar como con tu entrega consigues reducir parte del sufrimiento ajeno».
Estudió la carrera en el Hospital de la Cruz Roja de Barcelona, y en 1970, ya diplomada, regresó a Menorca. Su primer destino fue el hospital Verge del Toro, donde trabajó con los médicos Victory, Mateo Seguí, Sampol y Sánchez Rodrigo. Dirigió, durante tres cursos, la Escuela de Enfermería que se abrió en este hospital.
Durante diez años ejerció como enfermera en el Centro de Salud de Es Banyer (Alaior), do de le propusieron cubrir la plaza de enfermera de enlace, que empezó a desempeñar a partir de 2002. Anteriormente, en Mallorca, había trabajado en la Escuela de Enfermería de Son Dureta y en Camp Redó. Hizo un curso en Madrid para formarse como profesora de Enfermería.
«Una sonrisa, una mano tendida o una ‘abraçada’ reconfortan más que cualquier otra cosa, no solo al enfermo sino a cualquiera de sus acompañantes. Estos, en muchas ocasiones, son los que más lloran porque ven la realidad que se les plantea; la parte humana es más intensa y más sensible que la parte social, cuyo aspecto trabajo más directamente con las áreas especializadas de los distintos ayuntamientos menorquines que con los propios desplazados. Aquí, en el hospital, es la vida misma la que te asalta; el contacto con los enfermos me ha cambiado la vida», desveló Ignacia Carreras en aquella entrevista con el rotativo insular.
Homenaje de Maó
En septiembre de 2013, el Ayuntamiento de Maó, por iniciativa de la entonces alcaldesa Águeda Reynés, organizó un acto de homenaje y reconocimiento a la enfermera menorquina. La institución municipal agradeció sus esfuerzos y gestiones para los menorquines desplazados, en calidad de enfermo o familiar acompañante, a los hospitales de Son Dureta o Son Espases
Lo hizo en forma de reconocimiento institucional, una figura nueva en el Consistorio que se rodeó de la máxima solemnidad en una sala de plenos abarrotada. Intervinieron el gerente del IB-Salut en Menorca, Manuel Yebra; el presidente del Consell, Santiago Tadeo, y la alcaldesa Águeda Reynés, quienes coincidieron a la hora de ensalzar la espléndida labor de Ignacia así como su humanidad y la entrega que personal en su trabajo.
Águeda Reynés reivindicó el cometido de Carreras «para que no pase desapercibido, para que esté mejor valorado» y alabó la manera que tiene de desarrollarlo, «por la confianza que aporta».
«Embajadora menorquina»
«Ignacia Carreras desempeña en Son Espases múltiples funciones», afirmó la alcaldesa Reynés Calvache: «embajadora menorquina, celadora cuando es necesario, apoderada del paciente, abogada defensora, consejera, y, sobre todo, enfermera, y, siempre, representante de Menorca. Al recorrer las consultas, salas de tratamiento, despachos y plantas de hospital te das cuenta de su influencia en favor de los internos menorquines y sus familiares».
«Desde la información, principio y derecho básico de los pacientes, hasta sus múltiples gestiones, discretas o visibles según cada caso, para obtener el mejor resultado con eficacia y conocimiento de todas los servicios del hospital. Sin protagonismo, sin ruido, con autoridad moral y convicción», subrayó Águeda Reynés.
Ángeles Camps, en nombre de ALBA, resaltó la importancia de la labor de Carreras en el momento en que uno se desplaza por motivos de salud a Palma, «no sabes exactamente dónde vas, a qué vas, y normalmente vas con igual que está igual de desorientado». Subrayó que, en el caso de Carreras, la profesional se convierte en una amiga que permite combatir la inquietud y el miedo que se suele llevar como equipaje en estos viajes. Ricard Ramisa expuso un caso concreto, con dos bebés prematuros, un traslado urgente, trámites a realizar... «Ignacia puso luz en esa oscuridad, fue un faro», dijo Ramisa.
Emocionada y agradecida, esta menorquina que ejerció como menorquina en Mallorca recibió un ramo de flores y un recuerdo de la distinción. El Consell, el Govern y todos los ayuntamientos de la Isla se adhirieron al homenaje.
Dencansa en paz, te merecias todo,mi mas sentido pesame para tus familiares y amigos Gracias por todo lo que hiciste