Al estallar la pandemia de la covid en 2020 y como medida para favorecer la presencia de clientes en bares y restaurantes y a su vez respetando las restricciones sanitarias del momento –fundamentalmente las relativas a la distancia entre personas–, Autoridad Portuaria (APB) concedió el derecho de ampliar en unos metros el espacio abarcado por cada terraza de los negocios del sector radicados en el puerto de Maó.
El propósito de esa medida era que tales negocios no tuvieran que reducir su número de mesas, y por extensión su facturación, a causa de unos protocolos sanitarios que se prolongaron un par de años. Ahora, discurrido más de un lustro, de la pandemia y de la concesión de esa autorización de ampliación, desde Puertos se ha anunciado que a partir de este 1 de enero no se renovará más.
Eso implicará que la restauración del puerto deberá regresar al pasado, en el sentido de que el espacio que se ocupe afuera del local obligatoriamente será el mismo que se disfrutó hasta antes de la pandemia.
Así lo confirman a este diario desde Puertos, si bien no rechazan que «cabe analizar» la situación, sin descartar que se produzca un viraje o revisión en relación a esta determinación, lo que por ejemplo ampararía que en algunas zonas no se entiende tan urgente como sí en otras –en esencia por cuestiones que afectan al paso de personas, cochecitos de bebé, gente de movilidad reducida... Pero de momento, la cancelación de dicha autorización es firme. Y como tal, preocupa y genera inquietud en un amplio segmento del tejido empresarial de la zona.
Los restauradores, en contra
En ese contexto, la mayoría de voces consultadas, a las que en pocos casos además se ha notificado que no habrá prórroga para mantener la ampliación de terraza, «no comparten» que tras «tanto tiempo» se abogue por eliminar un espacio que implicará prescindir de personal y tendrá un impacto en la caja –menos mesas, por tanto, menos trabajo, menos ingresos–, como también en la calidad del servicio, pues la distancia entre mesas «siempre agrada al cliente», indica el gerente de un emblemático local del puerto.
Nacho Martín, propietario de «El Cachito», considera que «hay soluciones» para facilitar el paso sin necesidad de restar ese espacio, como allanar según qué partes, mientras que Marco Lascala, de La Florinata, admite haber cursado la petición para renovar la ampliación de terraza, y está por tanto a la espera de «que me digan que no me la aceptan». «Me han comentado la situación, pero nadie me ha notificado nada», apostilla Lascala.
La mayoría de preguntados que prefieren que su nombre no sea revelado convienen a lo comentado, y añaden que «bastante complicada está la economía» para además «perder facturación».
En el centro duraron menos tiempo
Cuando la pandemia de la covid, también algunos locales del centro de Maó disfrutaron de algunas medidas excepcionales para poder sobrevivir a las restricciones sanitarias, como por ejemplo poder adecuar una terraza afuera de su local, pese a no tener licencia para ello.
Sin embargo, tal concesión no se prolongó más allá de lo que duraron las restricciones, siendo negadas las posteriores peticiones para mantener las mesas en la calle.
Que manera de degradar maó, luego dicen que apoyan a la restauración que el turismo es el que nos da de comer...y bien vamos alcalde,si puede hacer algo bueno por el pueblo, hágalo..