Guillem López Casasnovas (Ciutadella, 1955), catedrático de Economia de la Universitat Pompeu Fabra, presenta hoy su último libro: «L’economia de Menorca: els anys que hem viscut perillosament (2020-2025)». Será en el Ateneu de Maó, a las 19 horas, acompañado de cuatro referentes en economía, muy presentes en la Isla: el ingeniero Joaquim Coello y los economistas Alfred Pastor y Miquel Seguí Puntas. Mañana se presenta en el Cercle Artístic de Ciutadella, en la sala Jeroni Marquès, a las 18 horas. El libro, que edita Documenta Balear, es una recopilación de artículos y análisis específicos de la Isla, que muestran la evolución de los últimos cinco años y los riesgos a los que se enfrentan la Isla y el bienestar social de sus habitantes.
¿Desde cuándo nuestra economía ha vivido peligrosamente, como dice en el título del libro?
—Desde que a algunos se les ocurrió competir en crecimiento económico con el resto de Balears.
¿Qué ha cambiado en la isla desde la pandemia?
—Muy poco. Quizás poner en valor la importancia de la sanidad pública.
En el caso de la Isla, ¿qué demuestra la diferencia entre el crecimiento del PIB y la renta per cápita?
—Que tenía razón cuando preconicé que este camino no llevaba a ninguna parte atendiendo a lo primero y olvidando lo segundo.
Dice que el tipo de ocupación es un aspecto muy importante. ¿Por qué?
—Por el valor añadido que comporta; en este sentido, la división sectorial no nos dice nada, hay servicios hoteleros que son más ‘industria’ que algunas manufacturas.
Nos sentimos orgullosos del patrimonio, la cultura y el medio ambiente. ¿Podemos ponernos una medalla?
—Sí, pero esta cuelga hoy de un hilo de la chaqueta de algunos políticos.
Los fondos europeos debían transformar nuestra economía. Vaya decepción, ¿no?
—Sí. Consejero menorquín al frente, un comisario inteligente a bordo y…por lo visto, muy pocas realizaciones.
Cuando usted recurre a la expresión «la gran estafa», ¿a qué se refiere?
—El objetivo de los fondos europeos era la T de transformar, de transitar, no la R de reformar y reestructurar para hacer más de lo mismo.
¿Por qué dice que Menorca en verano se parece al camarote de los hermanos Marx?
—Porque da la impresión de donde caben cien, caben mil, ‘y dos huevos duros más’…
Ante la masificación, usted prioriza reorientar el turismo. ¿No se están dando pasos positivos en esa dirección?
—Es todo literatura por el momento. Faltan acciones. Procrastinar es la palabra.
Afirma que existen conflictos de intereses entre los generales de los menorquines y particulares o de sectores concretos. ¿Nos pone algún ejemplo de dónde radican esos conflictos?
—El interés propio por encima de los demás. Lo mío es mío y lo de todos es de nadie Que se preserve el ecosistema pero no en mi jardín. Máxima expresión: si el PTI acaba permitiendo alquiler en suelo rústico. Los autóctonos se lo intentan sacar de encima y los inmigrados no tienen otra alternativa de alquiler. Parece un win-win en el que perdemos todos (infraestructuras pobres, ubicaciones polarizadas, una biosfera dualizada…).
Se refiere a la invasión francesa de la isla. ¿Cuáles cree que son las consecuencias?
—De momento un empuje a la demanda, el precio al alza y ya veremos el destino del patrimonio.
Una idea suya que merece ser explicada: «Crecer de manera diferente no es decrecer.
—Crecimiento cero quiere decir mantener cotas de lo ya alcanzado, no disminuirlas. Mantener el total, pero mejorando contenidos No se crece en número, pero sí en renta per cápita.
¿Por qué propone parar los pies a AENA?
—Porque dominan la puerta de entrada de las islas sin consideración otra que los beneficios de sus accionistas.
¿Usted duda de que la inmigración sea la solución? ¿No está ayudando a la economía?
—Está ayudando a crecer cuando no debiéramos; no transforma la economía, sino que sirve a más de lo mismo con muy baja productividad, tanto en ocupación autóctona como inmigrada; pero los primeros son más.
¿Estamos condenados a un «bienestar desigual»?
—No, pero la política pública en democracia se hace y se lucha a diario.
El Professor Lopez Casasnovas té raó. Tant de bo sigui un èxit la conferència i el que publica al llibre.