Los acontecimientos que se suceden en estas horas en Venezuela, con la intervención de los EE. UU., que ha advertido su punto álgido en la captura del presidente Nicolás Maduro –que en esta víspera de Reyes debía comparecer por vez primera ante un tribunal de Manhattan–, tiene lógicamente en vilo a la colonia venezolana radicada en Menorca.
La esperanza, por lo que aventura un cambio en el país tras «lustros de dictadura», y la incertidumbre que implica el verse abocados a un escenario novedoso por desconocido, se entremezclan en estos momentos entre los originarios de la nación caribeña, que en cualquier caso convergen en un mismo parecer; más allá de las formas o de que haya sido el ‘gigante yanqui’ el que ha promovido y llevado a cabo esta acción, era preciso «hacer algo para revertir la situación de un país rico en recursos, pero totalmente arruinado».
«Situación controvertida»
La doctora Briseida Gil, anestesióloga en el Hospital Mateu Orfila de Maó y residente desde hace lustros en la Isla, se refiere a la situación de «controvertida» y «muy complicada», pero también «necesaria» y que supone «el inicio de algo» nuevo.
La galena, a quienes hablan de «derecho internacional» y de que la ‘Administración Trump’ «ha violado la soberanía y espacio aéreo» de su país, les recuerda que allí «todos los poderes están secuestrados y ha prevalecido la ilegalidad durante 25 años».
Gil admite albergar «un sentimiento encontrado» por todos estos acontecimientos, «y de no saber qué va a pasar, pues no es fácil desmantelar un régimen como este», si bien el «solo hecho» de haber logrado sacar del país al rostro de la dictadura, en referencia a Nicolás Maduro, «es el inicio de algo, de algo que sabemos que no será fácil».
La «alegría» y el «desconcierto» también se combinan en el sentir de la doctora Gil, que tiene claro que sus compatriotas se precipitan a lo «desconocido». «Mi país es rico, cuenta con la primera reserva petrolera del mundo, y eso lo hace atractivo, no solo para EE. UU., también para China, Rusia, Irán...», añade.
A quien diga que Trump ha violado la soberanía nacional, decirle que en mi país todos los poderes estaban secuestrados
«El problema es a qué forma recurrir para recuperar un país en el que el ala fuerte del régimen todavía está allí; desde dentro es obvio que no se podía lograr un cambio, veremos si es posible hacerlo desde fuera. ¿Los EE. UU.? Lo mires por donde lo mires, necesitábamos un cambio», apostilla la doctora Briseida Gil.
Más testimonios
Andrea Martínez es una joven que lleva cuatro años en Menorca. Trabaja en un negocio de telefonía móvil en Maó y estuvo secuestrada en Venezuela en 2017. Pudo salir, rumbo a Colombia y posteriormente emprender su traslado a España. «No tuve una salida bonita», admite con cierto sentido del humor. Al igual que la mayoría de sus conciudadanos, vive estos días con «una mezcla de sentimientos». «Estamos contentos de que se haga algo, pero a la vez está la angustia de no saber qué pasará y de tener allí a nuestra familia, que afortunadamente está bien», se extiende.
No termina de fiarse de los EE. UU., pero su intervención supone un halo de «esperanza», de que «puede ocurrir algo». «El petróleo que está en manos venezolanas está en deuda, que se queden o no los americanos... mientras ayuden a restaurar el país, ya es una esperanza, necesitábamos un golpe, algo», concluye Andrea Martínez.
Estamos contentos de que se haya hecho algo, era necesario y supone una esperanza, pero a la vez está la angustia por la familia
En términos parecidos se expresa Rosemary Tera, residente en la Isla desde hace tres años y que también trabaja y reside en Maó. En su momento perteneció, «como muchos jóvenes» de su país, a un partido político y participaba en protestas contra el régimen de Maduro, lo que la obligó a emigrar. «Ha sido una impresión lo que ha sucedido, tengo un cruce de sentimientos, por un lado, estoy feliz y de acuerdo con la captura de Maduro, pero mi familia está en Venezuela, eso me hace llorar», detalla.
«Sacar a Maduro no lo arregla todo, pero es un paso, no será fácil levantar otra vez el país, pero se puede. Necesitábamos un viraje, la situación era insostenible», abunda esta joven venezolana, consciente de que «los yanquis están para agarrar su parte, me gusta y no me gusta; a ver si al menos hacen que el país sea mejor».
Sacar a Maduro no lo arregla todo, pero es un paso; los yanquis vienen a por su parte, a ver si hacen que el país sea mejor
El doctor Miguel Ángel Contreras, venezolano y también en el servicio de anestesiología del ‘Mateu Orfila’, no rechaza que «hay preocupación» y que «al nombrar a la vicepresidenta», en alusión a Delcy Rodríguez, como sustituta de Maduro, «la situación es la misma».
«Sentimos preocupación, pues aunque hay una alegría contenida, realmente no sabemos qué ocurre», sigue el médico de origen caribeño, que lamenta que «la presidenta electa en 2025 la hayan dejado un poco apartada».
La alegría es contenida; sí, habrá un cambio, aunque aún no sabemos de qué tipo, pero el horizonte es positivo para mi país
«Tengo allí a mi familia, los supermercados se han vaciado, un poco por precaución, y las calles están vacías por la incertidumbre, pero creo que el horizonte es positivo para Venezuela, habrá un cambio, pero aún no sabemos qué tipo de cambio», sentencia el doctor Contreras.
eutxiucaunSi te doy datos extraidos de organismos internacionales como la Corte Penal Internacional, de misiones de la ONU o de la propia Amnistía Internacional y me contestas llamándome fascista, que es lo que soleis hacer cuando os quedais sin argumentos, la respuesta te define mas a tí que a mí.