El 40 por ciento de las mujeres de Menorca que están solas al frente de una familia sufre estrés «muy a menudo», según el último informe elaborado por la Asociación de Familias Monoparentales de Balears. En él se revelen las «graves consecuencias» de la sobrecarga laboral, de cuidados y doméstica en el bienestar psíquico y emocional de un colectivo que solo en Menorca está formado por 436 mujeres, el 94 por ciento de total de familias monoparentales que hay en la Isla.
El estudio, realizado a lo largo de 2025 con una metodología que incluye encuestas cuantitativas y entrevistas cualitativas a mujeres de Menorca, Mallorca, Eivissa y Formenera, hace hincapié en la «necesidad de políticas adaptadas al contexto insular», el cual se halla «marcado por el alto coste de la vida y la estacionalidad laboral».
«Las mujeres monoparentales cargan solas con una doble jornada que pone en riesgo su salud mental», expone la presidenta de la asociación, Catalina Servera, «con este estudio se diagnostica el problema y se proponen recomendaciones concretas para el IB-Dona y el Govern, como por ejemplo más flexibilidad laboral y el desarrollo de la Ley balear de conciliación, acceso preferente a servicios de cuidados y campañas de corresponsabilidad y sensibilización».
En el caso de las mujeres entrevistadas en Menorca se mencionan problemas específicos como la precariedad laboral asociada a los empleos del sector turístico o la dificultad del transporte intrainsular para acceder a tratamientos médicos. «La presión constante de conciliar la vida laboral con las curas de mi hija y las tareas domésticas afecta a mi estado de ánimo», admite una de las entrevistadas. De hecho la propia Unicef confirma que los niños de familias monoparentales sufren un mayor riesgo emocional por el estrés de sus madres.
Dicultades en el entorno rural
En cuanto al estigma social para estas mujeres, el estudio apunta que en zonas rurales de Menorca todavía se detecta. En estos entornos se dan otros problemas de conciliación, com la dificultad para acceder al transporte escolar o que los niños puedan apuntarse a actividades extraescolares o de ocio personal, lo que acentúa las situaciones de estrés.
Uno de los testimonios recogidos por las autoras de este informe en Menorca apunta que, pese a tener una beca comedor, tiene dificultades de conciliación y se siente culpable por no llevar a su hijo a más actividades recreativas o por las dificultades para coordinar su jornada laboral con los horarios extraescolares, también para costearlas con un solo sueldo en la unidad familiar.
Otra mujer menorquina explica cómo ha contratado a una canguro dos horas a la semana para poder tener un tiempo de asueto personal que no sea para ir a comprar ni a trabajar, disponer de un mínimo tiempo de desconexión para «salir a dar una vuelta en bici o lo que sea». Pero no todas las economías domésticas se pueden permitir este gasto.
tobTú argumento no es contrario al mío, no se en qué punto me quieres contradecir pero lo que tú dices va de la mano de lo que yo digo.