El estudio de compatibilidad del proyecto con la estrategia marina constata que en los fondos marinos de la ribera norte del puerto de Maó los hábitats son heterogéneos, no se han detectado praderas de Posidonia oceánica en el área afectada por los amarres pero sí pequeñas colonias dispersas de Cladocora caespitosa o madrépora mediterránea, un coral endémico y protegido, incluido desde 2015 en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Una de esas colonias potencialmente afectadas por los amarres se encuentra en zonas próximas a la actuación prevista en la Illa del Rei, junto al pantalán norte (IR-N), donde el proyecto de La Azulona prevé puntos de atraque para embarcaciones de hasta 20 y 25 metros de eslora.
Como medida compensatoria frente a la posible afección de ejemplares –identificados no solo en la Illa del Rei sino también en el entorno del pantalán 65 de Cala Llonga-, se contempla su traslado conforme al procedimiento técnico ya autorizado por la administración competente, para traslocar coral afectado por el proyecto de mejora del muelle de la Estación Naval.
La presencia de Cladocora caespitosa ya ha condicionado otros proyectos en la rada. Para la ampliación de 13 metros del muelle sur de la Illa del Rei, necesaria ante las nuevas demandas que generó la actividad cultural en este espacio, hubo con anterioridad que trasladar tres ejemplares de este coral endémico. Los tres se recolocaron en el entorno de la propia isla. En el Fonduco, donde la Autoridad Portuaria concluyó en noviembre de 2025 la rehabilitación del muelle, las colonias de coral eran más abundantes, se contabilizaron 29; en el fondo marino próximo al muelle de pasajeros se contabilizaron otros 80 ejemplares, así que en total se recolocaron 112 y las zonas receptoras fueron la Illa Plana y la Illa del Rei.
Mucho más complejo y polémico fue el caso del coral detectado en la zona de Cala Corb, que tuvo paralizada durante cuatro años la obra de la pasarela que conecta dicha cala de Es Castell con el Moll d’en Pons. En este punto las colonias eran muy numerosas, se localizaron 1.225 unidades que fueron trasladadas a la Illa Plana, previa denuncia de los ecologistas del GOB, que detectaron un cambio en la técnica constructiva, pasando de una pasarela de madera volada a otra de hormigón. Una modificación que se hizo sin comprobar previamente la existencia de especies sensibles.
En esta ocasión, el estudio de compatibilidad del proyecto de obras indica que se asegurarán de la adaptación y viabilidad de las colonias traslocadas –el punto de recepción se encuentra en fase de aprobación–, y que se hará un seguimiento puntual de su estado de salud.
Traslocar?? como si fuesen lechugas? si claro...