Impulsada en Dinamarca hace un decenio con el objeto de contribuir a reducir el desperdicio diario de cantidades ingentes de alimento y por extensión ayudar en la batalla contra el cambio climático, la aplicación Too Good To Go está totalmente consolidada a nivel internacional. Opera en diecisiete países para un alcance de más de 90 millones de usuarios, lo que desde 2018 incluye España y Menorca.
En la Isla, aunque a un ritmo más rezagado en parangón a lo que se advierte en territorio exterior, son cada vez más los negocios relacionados con el campo de la alimentación, como bares, panaderías, tiendas de comestibles, supermercados... que se han sumado a esta iniciativa, en esencia consistente en optimizar los excedentes a los que no se ha podido dar salida a lo largo de la jornada.
Así, se confecciona un ‘pack sorpresa’ con comida, en principio fresca, siempre en función de lo que haya sobrado, que se vende a mitad de precio o incluso más barato –el descuento, en ciertos casos, alcanza el 75 por ciento sobre el precio de venta inicial–, y el usuario, a través de la aplicación, hace el encargo –desconociendo el contenido del pack– y el pago para, posteriormente, hacer la recogida en el propio local, que normalmente es por la noche.
La cadena de panaderías y pastelería artesanal Ca Na Maru, según nos comenta su propietaria y gerente, Maria Riudavets, «fue de los primeros sitios de la Isla» en incorporarse a Too Good To Go, lo que hizo en tiempos de la pandemia «y por el momento estamos satisfechos».
Su menú contiene pan, pastas, croassants... «tenemos encargos a diario», añade una de sus dependientas sobre lo que supone, y en lo que coincide con otros negocios consultados, satisfacer la demanda de un perfil de cliente «de lo más variado».
«Fuimos de los primeros negocios de la Isla en sumarnos a la aplicación, en época de la pandemia, y estamos satisfechos», Maria Riudavets (Ca na Maru)
Desde quinceañeros a octogenarios, pasando por gente con poder adquisitivo u otros de corte más humilde, y por supuesto visitantes y turistas, dado que afuera de la Isla el uso de esta aplicación está absolutamente normalizado, recurren a ella. Más en verano que en invierno, por razones evidentes.
Contenido
En cuanto a los packs, su naturaleza varía, y lo determina el tipo de excedente y del establecimiento que lo propone. «Ofrecemos un máximo de ocho packs, cuatro salados, con dos bocadillos o bocadillo y ensalada, y cuatro dulces, con tres piezas de bollería», detalla José López, encargado de Volapié, taberna que se enclava en el Aeropuerto de Menorca, donde «trabajadores y pasajeros» aprovechan los beneficios de una aplicación que desde que en 2016 fue alumbrada ha evitado que se malgasten en todo planeta 300 millones de comidas, según datos de la propia To Good, To Go.
La cadena de supermercados de capital vasco Eroski, con presencia en todo el Archipiélago –y con la app operativa en todos sus puntos de la Isla–, garantiza desde hace año y medio un menú diario con primer, segundo plato y postre. «Su valor siempre ha de ser mínimo de 12 euros, y se vende por 3.99», desvela la responsable de comunicación de la firma, Joana Manresa. El único hándicap, que uno no sabe lo que adquiere.
«Comida sigues tirando, pero mucha menos, y esta aplicación ayuda a cumplir con la ley del desperdicio cero», Joana Manresa (Eroski)
Sus packs se comprenden de productos con límite de venta, «a los que faltan 4 o 5 días para caducar». Solo el pasado diciembre, un mes flojo a causa de las fiestas navideñas, vendió en la Isla 551 packs –y 6.068 a nivel balear.
«Comida sigues tirando, pero mucha menos, y siempre era doloroso tener que tirar alimentos; además, esta aplicación ayuda a cumplir con la ley del desperdicio cero», apostilla Manresa.
Gana el negocio, gana el cliente y se evita tanta pérdida de comida, un bien capital y escaso en muchos rincones del mundo. Pero asimismo, y al ser precisamente el desperdicio de alimento una causa ingente de emisión de CO2 en la atmósfera –se cifra que lo despachado a través de la aplicación equivale a haber evitado la emisión de 810.000 toneladas de dióxido de carbono, además de las cantidades de agua que se han ahorrado– y del cambio climático por tanto, gana también la ecología y la batalla en pro de conservar el planeta.
yo administro una empresa capitalista y lo caducado lo regalo, algunas empresas lo tiran, otras lo venden con descuento, o lo destruyen