Al fin. Más de dos años después de que el parque eólico de Milà quedase inoperativo, este lunes han empezado las labores de desmontaje de los tres aerogeneradores que quedan en pie. Las dos grandes grúas de 400 y 100 toneladas que son necesarias para desmontar los molinos ya están trabajando sobre el terreno pendientes -una vez más- de la fuerza del viento para saber a qué ritmo podrán desarrollarse los trabajos que ejecuta por cerca de 600.000 euros la Unión Temporal de Empresas (UTE) formada por Afesa Medio Ambiente SA y Eldu SA.
Desde el Consorcio de Residuos y Energía de Menorca estiman que si las condiciones meteorológicas son propicias -con viento de más de 18 kilómetros por hora las maniobras no son seguras- en un plazo de unos cinco días los aerogeneradores habrán desaparecido del ‘skyline’ menorquín.
Parque deficitario
Será el punto final de la historia de una instalación pública que empezó su actividad en febrero del año 2004 y que, más allá de su pionera y testimonial contribución a reducir la dependencia de la central de Maó, ha dejado un balance deficitario de casi 400.000 euros en los 19 años en que estuvo en funcionamiento.
Por el momento ya se ha podido desmontar el rotor y las aspas de uno de los aerogeneradores, unas imágenes muy vistosas por sí solas, pero además cargadas de un gran simbolismo. Los responsables de los trabajos han explicado que cada una de las tres estructuras tienen un peso de 86 toneladas.
Los trabajos de gestión de los aerogeneradores, convertidos ya en un residuo del que se encargará la empresa adjudicataria, se alargarán por periodo de un mes aproximadamente. Los elementos que forman los molinos serán trasladados a la Península para ser tratados por gestores autorizados junto con el que ya fue desmantelado de urgencia en el año 2022.
Se ha desmontado el rotor y las aspas de uno de los aerogeneradores. | Foto: Gemma Andreu
Torre de medición
El presidente del Consell, Adolfo Vilafranca, que ha presenciado el inicio de las labores de desmantelamiento, cuya adjudicación se ha retrasado mucho más de lo inicialmente previsto, ha recordado que el siguiente paso será instalar un torre de medición del viento a distintas alturas con el objetivo de contar con datos para tomar una decisión sobre la conveniencia de promover un nuevo parque eólico, como se previó en el pasado mandato.
En cualquier caso, vista la experiencia en la gestión pública del parque, Vilafranca ha dejado claro que su gestión -si finalmente se decide construir un nuevo parque- saldrá a concurso público para que sea una empresa privada la que se haga cargo. El objetivo es evitar lo que ha ocurrido con Milà sobre todo en el último tramo de su vida útil, en que las constantes averías y las dificultades que impone el corsé de la normativa de contratación pública han prolongado los periodos inoperativos creando un creciente agujero económico.
Y esto es lo que quieren montar en plan masivo en el mar a pocos kilometros de la costa de Menorca. Menudo chiste.