«En invierno perdemos dinero, el margen que nos deja el tabaco es muy pequeño y nos sentimos simples recaudadores de impuestos». Así se expresa Montserrat Anglada, de Tabacs Balida, tras el aumento de precio que ha traído el nuevo año: 25 céntimos por cajetilla de media. La opinión de la veterana estanquera de Ciutadella es compartida por buena parte del sector.
Diversos aspectos conforman el complicado escenario que manejan los despachos de tabaco de la Isla. Entre los factores comunes destacan el hecho que el beneficio obtenido por cada cajetilla es de un 8,5 por ciento. Pero ese es el margen bruto. «De ahí tenemos que descontar nuestros costes», expone Anglada.
La situación económica general, el incremento del coste de la vida, también influye. Los estanqueros relatan como cada vez más clientes se decantan por marcas más baratas o se pasan de las cajetillas al tabaco de liar (más económico).
Joan Perches, de Tabac Perches: La facturación baja poco a poco. Desde diciembre también soy punto de recogida de paquetería
La lucha contra el tabaquismo y sus consecuencias juegan, a su vez, un papel clave en la situación que viven los estancos. El informe del Ministerio de Hacienda relativo a los once primeros meses de 2025 refleja un descenso del 3,8 por ciento en la compra de tabaco en Balears (por encima de la media estatal del 2,2 por ciento). A ello se añade un recorte importante de los bares a los que suministran para sus máquinas expendedoras. En el único estanco del núcleo de Ferreries calculan, por ejemplo, que se han reducido a casi la mitad en diez años.
Además de los factores comunes con otros territorios, Menorca ha sufrido especialmente con el Brexit. «Vendíamos mucho tabaco a los británicos, pero cuando salieron de la Unión Europea esas ventas se cortaron», explica Susana Matas, del estanco Andreu Pons de Ferreries. Una estocada importante que confirma Joan Perches, de Tabacs Perches de Maó, quien también reconoce que en los últimos años el problema se ha mitigado parcialmente «gracias al visitante francés».
Diversificar para subsistir
El escaso margen de beneficio de la venta de tabaco ha generado una creciente tendencia a la diversificación. Cada vez son más los establecimientos que también venden productos de papelería, librería, recuerdos, bebidas e incluso cupones. Además, en los últimos tiempos, varios despachos de tabaco se han sumado al comercio on-line como puntos de recogida de paquetería.
Montserrat Anglada, Tabacs Balida: No podemos cerrar porque nos quitarían la licencia, pero en invierno perdemos dinero
Pero esta necesidad de ampliar miras se basa en productos con márgenes de beneficio también pequeños. «Se trata de sumar, aunque sea poco, para mantenerse», reflexiona Juana Benejam de Tabacs Can Adrián de Ciutadella. Benejam expone la evolución del sector y la situación actual con un vistazo a sus inicios en la profesión: «Cuando empecé hace 17 años en el estanco trabajábamos dos personas por la mañana y dos por la tarde. Ahora somos la mitad».
1,4 euros más por cajetilla
La situación actual del sector podría agravarse si se materializa una de las mayores revisiones fiscales que la Unión Europea está preparando sobre el tabaco de los últimos años.
El plan comunitario que, de aprobarse este año llegaría a España en 2028, encarecería el precio de la cajetilla media en torno a 1,4 euros. En concreto, pretende elevar de forma notable los impuestos mínimos, con un impacto especialmente destacable en los cigarrillos (que pasarían de 90 a 215 euros por cada 1.000 unidades) y en el tabaco de liar (de 60 a 215 euros por kilo). En la práctica, se podría alcanzar una subida de hasta un 30 por ciento en cajetillas y de un 60 por ciento en una bolsa de liar de 30 gramos. Una posibilidad que, de hacerse realidad, afectará «muchísimo al negocio. Tendremos que vender más productos no relacionados con el tabaco» para subsistir, advierte Benejam.
Susana Matas, Tabacs Andreu Pons: «En diez años se han reducido a casi la mitad los bares con máquinas expendedoras»
En 2024, en España se recaudaron 8.965 millones de euros de impuestos sobre el tabaco, pero el posible incremento planteado por la Unión Europea genera un riesgo. Por ejemplo, en Francia, con el precio de la cajetilla en torno a los 13 euros, se ha hecho evidente un repunte del mercado negro. Un informe de KPMG sostiene que, en el país vecino, durante 2024, se consumieron 18.700 millones de cigarrillos ilegales, con 7.800 millones de falsificaciones. El coste fiscal de dicha actividad ilícita habría supuesto 9.400 millones de euros. Una situación similar se vivió en los Países Bajos, donde el tabaco ilegal ya representaría casi el 18 por ciento del consumo total.
Las consecuencias de encarecer un producto que genera adicción también se empiezan a notar en España. En 2024, el contrabando de tabaco se situó a niveles de 2021, lo que supone que las arcas del estado dejaron de ingresar 263 millones, 52 más que el año anterior. Por no hablar de los efectos en las economías de aquellos consumidores que no sean capaces de dejar el tabaco.
Que la mayoría des opiniones reflejan que la envidia sigue siendo un deporte nacional.