Cerca de 400 familias han tenido que recurrir al Servicio de Alimentos de Càritas Menorca durante el último año. A través del reparto de 260 tarjetas monedero y 280 ayudas económicas puntuales, la entidad ha podido atender a 750 personas en situación de pobreza que residen en los hogares de la Isla.
Los datos los ha avanzado Guillem Ferrer, secretario general de Càritas Menorca, tras la firma de dos convenios de colaboración con el Consell por valor de 302.500 euros para desplegar sus programas sociales dirigidos a atender a colectivos en riesgo de exclusión social.
«Vivimos un momento en el que la pobreza y la exclusión ya no tienen un único perfil», ha explicado el presidente del Consell, «afectan a personas solas, personas mayores, jóvenes y familias que caen en situaciones límite». Adolfo Vilafranca apuesta por canalizar la ayuda pública a través de entidades como Càritas o Cruz Roja que «conocen el territorio y están a pie de calle».
Los convenios suscritos este lunes se articulan en tres líneas de apoyo. La primera, con 120.000 euros, financia la gestión del programa de inserción social y laboral para personas que tienen dificultades para entrar en el mercado laboral, lo que les impide obtener un sustento económico de forma autónoma. El año pasado participaron 63 personas en esta iniciativa y una cuarta parte obtuvo trabajo.
La segunda línea, por valor de 100.000 euros, se destina a cubrir la atención a las necesidades básicas. Se trata de ayudas económicas para la adquisición de alimentos y productos de primera necesidad, que se reparten principalmente mediante tarjetas monedero a gastar en el establecimiento por parte del beneficiario. Este sistema sustituye el antiguo reparto de alimentos
«Los destinatarios de estas ayudas son las personas más desfavorecidas, ya sean individuos, familias u hogares que se encuentren en situación de precariedad», ha explicado la consellera de Bienestar Social, Carmen Reynés, «para evitar que nadie quede excluido por no encajar en los criterios administrativos del Programa Básico de ayuda alimentaria».
El proyecto Paidós, de Ciutadella a Maó
La tercera y última línea se destina a costear el proyecto Es Barracó Paidós Menorca nacido en 2019 en Ciutadella. Allí se presta atención integral a familias con niños de hasta 12 años en riesgo de exclusión social. El objetivo es evitar que la pobreza se cronifique de padres a hijos. «Es un espacio donde reproducimos los espacios de una vivienda, pero sin pernoctar, para trabajan los hábitos familiares habituales», ha explicado Guillem Ferrer.
Se destinan 75.000 euros a la ejecución y continuidad del proyecto en Ciutadella, y otros 7.500 euros para que un educador social establezca un contacto inicial con familias susceptibles de implantarlo también en Maó. El proyecto Paidós atendió el pasado año a nueve familias, con un total de 30 participantes, de los cuales 15 son menores de edad. Las nacionalidades son diversas, principalmente españolas, latinoamericanas y árabes.
És una notícia molt trista. Ara, d.aquestes 400 families, quantes tenen una carretada de fills? Quants tenen un patitet? Sa tele més grosa des mercat? Molta d.questa gent podrien cobrar 4000€ cada mes i no els hi bastaria. Tene una falta de gestió dels recursos. Són molt donats a viure per damunt de les seves possibilitats, de la cerveseta al bar, dels dardos a les fires, tabac...etc. És una veritat com un temple, agradi o no.