La falta de espacio en el recinto ferial de Madrid (Ifema) para atender a la creciente demanda de países, regiones y empresas que quieren estar presentes en Fitur ha frustrado la intención del Consell insular de desmarcarse de Balears y acudir con un estand propio de Menorca a la mayor feria turística del país. La lista de espera que acumula la organización del certamen ha hecho inviables los intentos de la Fundació Foment del Turisme de Menorca de dar un paso inédito que cuenta con el respaldo de la gran mayoría de los municipios de la Isla y que ha sido una histórica reivindicación del PP cuando estaba en la oposición.
Según han confirmado fuentes conocedoras de las gestiones que se han realizado, la escasez de suelo disponible ha sido el principal impedimento. No se trata solamente de hacerse un hueco en Ifema, sino de hacerlo en una ubicación adecuada, preferiblemente en el pabellón número 7 de Ifema, donde se exhiben a partir de este miércoles buena parte de los grandes destinos nacionales como las Illes Balears y –no huelga recordarlo– también Alaior, que ya emprendió en solitario esa aventura de la mano de su alcalde, José Luis Benejam, en 2020. Los que ya tienen expositor solo tienen que renovar la reserva, pero para los nuevos no queda otra que ponerse a la cola.
Alaior se ha prestado en diversas ocasiones a ceder su espacio para la Fundació Foment del Turisme, pero esa colaboración no ha fructificado. En primer lugar porque existen serias dudas de que la organización de Fitur permita ese tipo de cesiones teniendo en cuenta el conflicto que podría generar entre los que están esperando su turno. En segundo lugar porque hay que tener en cuenta que el estand de Alaior, si bien con una ubicación privilegiada, junto al de Balears, tiene una superficie de 50 metros cuadrados, suficientes para un municipio, pero no para representar a un destino turístico de la magnitud de Menorca.
Otro de los factores a tener en cuenta es el precio de apostar por la emancipación de la Agencia de Estrategia Turística de las Illes Balears (AETIB) en las grandes citas del calendario ferial. Hasta la fecha se desconoce qué le cuesta participar en Fitur a la Fundació Foment del Turisme de Menorca, que gestiona un presupuesto de casi 6,5 millones de euros, pero está fuera de toda duda que tener estand propio elevaría considerablemente ese presupuesto. Sirva el ejemplo de Eivissa, que acude desde hace años con su propio espacio, como aproximación orientativa.
Su estand de 300 metros cuadrados (el balear tiene mil) en el pabellón número 9 y la dotación de un contenido a la altura para los cinco días de Fitur le suponen un desembolso de 200.000 euros que sufraga también el sector privado. En el caso de Alaior, obviamente a otra escala, el estand tiene un coste de 38.000 euros que financian íntegramente –a razón de 2.000 euros cada una– las 19 empresas que lo patrocinan.
Anotación al margen: En esa foto falta un alcalde. Salen solo ocho personas y deberían ser nueve: los representantes de los ocho municipios, más el presidente del Consell. Pues nada, otro viajecito de placer a todo lujo y por supuesto a gastos pagados por los contribuyentes. Otro año más, todos los ediles presididos por el pastorcito Don Dolfo de vacaciones en Madrid unos cuantos días, haciendo el paripé y disfrutando del festejo a cargo de nuestros impuestos. Porque claro, tenemos que comprender que hace falta ir a todas esas ferias de vanidades para dar a conocer y promocionar Menorca, ya que nadie la conoce ni sabe que existe. Por esa razón no vienen turistas en verano a nuestra isla, ni youtoubers, ni tiktokers, ni famoseo de todos los niveles, etc. etc. ¡Es que no viene nadie, oiga!