Algo más de la mitad de la población balear tiene sobrepeso, un 15 por ciento obesidad y entre un 3,6 y un 3,7 por ciento, obesidad grave. Los pacientes que entran en los programas para someterse a una operación de cirugía bariátrica «alargan su vida y su calidad de vida», afirma el doctor José María García, cirujano bariátrico del Hospital Mateu Orfila, quien confiesa que se «emociona» al escuchar cómo ha mejorado el día a día de algunos pacientes ya recuperados.
Testimonios como el de Jordi Faro, que se operó el pasado mayo y desde entonces ha logrado perder 60 kilos. De tener dificultades para recorrer cien metros, ahora ha ganado agilidad y ha podido dejar de usar la máquina para la apnea del sueño que le generaba su grave problema de peso.
Jordi es uno de los integrantes del primer grupo de ejercicio –mixto, con pacientes ya operados y otros que se preparan para la cirugía–, que ha puesto en marcha el Área de Salud dentro del programa de atención para personas con obesidad grave. Junto con Menorca Borina, el hospital lleva a cabo el abordaje integral de esta enfermedad reconocida por la OMS, que tiene en el ejercicio físico uno de sus tres pilares; los otros dos son la nutrición y la atención psicológica.
El ejercicio se sitúa en el centro de la preparación prequirúrgica y del refuerzo postquirúrgico. Para Sílvia Coll, otra de las integrantes del grupo, este le sirvió de apoyo para compartir experiencias sobre alimentación y la evolución postoperatoria; se operó hace nueve meses y desde entonces ha perdido 40 kilos.
Proceso
El enfoque va más allá de la preparación física, es un proceso educativo y de empoderamiento, ya que durante los seis meses que dura el programa los pacientes consolidan rutinas, ganan confianza y reducen el sedentarismo. Estos son factores clave para el éxito del tratamiento, tanto quirúrgico como a medio y largo plazo. El programa empezó a funcionar en septiembre del año pasado, diseñado por el cirujano José María García, y por Fernando Salom, médico del deporte y responsable del Gabinete de Medicina Deportiva del Consell.
Los participantes realizan dos sesiones semanales de ejercicio, de una hora cada una, en el polideportivo municipal de Maó. Lo hacen bajo la supervisión de Jéssica Gomila, especialista en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y coordinadora de Menorca Borina, el programa insular de promoción del deporte para la salud. Las clases se centran en el trabajo de fuerza y entrenamiento de la capacidad aeróbica, con ejercicios progresivos, seguros y adaptados a la situación clínica de cada persona. Los objetivos son aumentar la masa muscular, incrementar el metabolismo basal, mejorar la sensibilidad a la insulina y el control de comorbilidades metabólicas y cardiovasculares; por supuesto, también ganar capacidad funcional y calidad de vida.
En este primer grupo del programa la mayoría de participantes ya han sido operados, pero también se están incorporando pacientes que esperan ser intervenidos. Ello permite comprobar el impacto real del proceso completo: la preparación física previa, la intervención y la recuperación con hábitos consolidados. Según los profesionales, llegar a la cirugía en mejor forma física reduce las complicaciones, acelera el postoperatorio y la recuperación.
El que no come en exeso no engorda, hay que autocontrolarse.