El pliego de las bases del concurso público para la concesión de los amarres de la Ribera Norte del puerto de Maó fue aprobado en el pasado mandato con el voto unánime de los miembros del consejo de administración de Autoridad Portuaria de Balears (APB) –incluido el del alcalde de Maó, Héctor Pons– y ya preveían la posibilidad de que la adjudicataria ampliase con creces la capacidad de la zona de pantalanes de la Illa del Rei.
De hecho el documento especifica que «no se limita el número máximo de puestos de amarre adicionales» dentro de los límites del llamado espejo de agua en explotación, una excepción al régimen general a la que la empresa ganadora, La Azulona 2023 SL, se ha agarrado con esperable fuerza.
Su proyecto de desarrollo y gestión de la zona prevé pasar de 52 a 168 amarres, un incremento del 223 por ciento de la capacidad para embarcaciones que ha motivado ahora, en reacción a las informaciones publicadas por este diario sobre una propuesta que obviamente no estaba dibujada en los pliegos del concurso, las quejas del primer edil socialista, que considera «exagerados» los planes de la concesionaria.
Bases del concurso
Hasta donde ha podido saber este diario no se mueven ni un ápice de lo marcado en las bases del concurso que se aprobaron en la reunión del consejo de administración de la APB del 26 de abril de 2023, cuando Pons todavía ocupaba el puesto cedido entonces por el Consell para el Ayuntamiento de Maó.
Esos pliegos ponen límites a las numerosas láminas de agua objeto del concurso, pero precisamente establecen una sonada excepción para la correspondiente a la Illa del Rei, en la que también se eleva la eslora máxima permitida de los 15 metros actuales a 25 metros.
El redactado de las bases que rigieron el concurso no se queda ahí. También da la opción a los licitadores de modificar la geometría de la zona de amarre «incluso conectándola a la superficie de tierra» del islote. Esta precisión gana relevancia si se recuerda que el alcalde de Maó aseguraba en estas páginas a principios de enero que el islote tiene un plan especial aprobado que «no contempla todo esto», en alusión a la conexión con tierra y la creación del centro de recepción complementario en dicha zona.
Las bases son meridianamente claras en ese sentido. Establecen que en la Illa del Rei «se podrán establecer una o dos infraestructuras de nueva ejecución para el acceso desde la isla hasta los pantalanes de la zona». Y dice más: «A través de esta rampa o rampas se facilitará el servicio de suministro de agua y electricidad a los amarres, si el licitador lo considerase adecuado y así lo incluyese en su propuesta».
Zona de embarque revalorizada
Eso es precisamente lo que propone la empresa adjudicataria para una zona de embarque que se ha revalorizado desde que en el islote se ha implantado la prestigiosa la galería de arte Hauser & Wirth, donde además hay restaurante y un servicio de conexión frecuente con la parte más céntrica del Moll de Llevant.
Rescatando las declaraciones de Pons, advertía hace tres semanas de que aumentar 116 amarres y convertir los alrededores de la pequeña isla en una marina «como si fuera una zona urbana tipo la Colàrsega» no encaja con el carácter natural y patrimonial de la Illa del Rei.
Está claro que Héctor vota sin saber que está votando. Otro ejemplo de lo eficaz que es como alcalde. Así está Mahon. El señor Héctor no se entera de nada. Mejor que se vaya y nos deje tranquilos