Responsables de la Alianza Plastic Free Menorca, impulsada por Menorca Preservation, analizan los datos recogidos durante el trabajo realizado para asesorar a empresas hoteleras y de restauración interesadas en obtener el certificado Plastic Free Balearics. Para conseguir dicho reconocimiento, la mínima exigencia era el cumplimiento de la Ley Balear 8/2019 (más restrictiva que la normativa europea y estatal), con especial énfasis sobre los productos de un solo uso.
Desde el inicio de su trayectoria en 2021, los expertos de Plastic Free Menorca han visitado 62 empresas, analizando más de 1.000 productos, y los resultados son contundentes. «Se trata de establecimientos concienciados, con voluntad de eliminar los envases de un solo uso. Pues en la primera visita solo encontramos dos negocios que cumplían la normativa y no tenían ningún producto prohibido», expone Marta Pérez, coordinadora de Plastic Free Menorca, quien añade que, tras el asesoramiento, el 52 por ciento de estas empresas realizaron los cambios necesarios.
Pérez enfatiza que sus datos corresponden a negocios que participaron voluntariamente en el proceso de certificación. «Por tanto, tenían voluntad de cumplir la norma. Imaginemos qué sucede con el resto del sector».
Productos prohibidos
Los cinco productos prohibidos detectados con mayor frecuencia son las pajitas, los sobres de azúcar y edulcorantes que no cumplen con el certificado de poderse compostar, las infusiones (no pueden estar envueltas individualmente y la bolsita debe ser compostable), los vasos de un solo uso y los productos alimentarios en formato monodosis (los sobres de salsas). Pérez, a modo de resumen, expone que la normativa autonómica indica «no se pueden utilizar productos de un solo uso dentro del establecimiento».
Respecto de las causas de los incumplimientos, la asesora distingue que en algunos productos, «como las pajitas, los clientes lo piden» y en otros casos el problema deriva de la dificultad para hallar proveedores adecuados. Pero el denominador común en una amplia mayoría es el desconocimiento. «Comprobamos que la información sobre esta Ley, que es innovadora y podría tener un impacto muy positivo, no llega a las empresas».
De modo similar se pronuncia Antoni Sansaloni, presidente de la Asociación Menorquina de Cafeterías, Bares y Restaurantes. «Nosotros realizamos sesiones informativas e iniciativas de concienciación, pero no podemos llegar a todos. Las administraciones se deberían implicar más» –según datos del Consell en Menorca había, en 2024, 1.356 negocios de restauración y 6.065 establecimientos turísticos–.
Modificar los hábitos
Sansaloni también reclama más voluntad a los negocios que incumplen. «No es tan difícil modificar los hábitos. Lo hicimos, por ejemplo, cambiando los envases de la comida para llevar. Tampoco cuesta mucho cambiar las latas o plásticos de los refrescos por envases retornables».
El representante de la asociación -vinculada a PIME- también considera que los negocios de todo el año cumplen más que los de temporada u otros de grandes cadenas. Una sensación que comparte Marta Pérez, quien añade que en Menorca «solo se han realizado dos o tres inspecciones. Fue a grandes empresas de comida rápida que no cumplían. Pagaron la multa y ya está».
Los establecimientos no pueden estar a por el plástico si están mirando a qué turista atracar. Las dos cosas a la vez se les hacen muy complicadas porque con una neurona es difícil hacer dos cosas a la vez.