Escaso, poco hecho o casi crudo. Así le sirvieron a un usuario del servicio de comida a domicilio para mayores de Sant Lluís su menú del 5 de enero. Su hija, Adela Portella, ha presentado una instancia en el Ayuntamiento para quejarse de la comida que se reparte y que sale de la cocina del geriátrico municipal, donde también hay descontento con los platos que se sirven a los residentes.
En palabras de la concejala socialista, Silvia Pérez, quien expuso el problema en el último pleno, la comida del centro «vuelve a ser bastante impresentable» y la propia alcaldesa, Loles Tronch, admitió en su respuesta a la oposición que, pese a que «el producto es bueno, la cocción y la elaboración es bastante mejorable».
La explicación es que la mayoría del personal es nuevo y todavía «va atrasado con el protocolo de cómo cocinar los alimentos», afirmó la alcaldesa durante el debate, así que todo depende de la mayor o menor pericia en los fogones del trabajador que está en cada turno.
Al usuario que recibió su ración de ensaladilla, con aspecto de ser congelada, y un trozo de pescado casi crudo (se reproduce en la imagen) le han quedado pocas ganas de repetir. Su hija, en la instancia con Registro de Entrada el pasado día 14, afirma que «me será imposible volver a solicitar el servicio, por su gran negativa a recibirlo».
Se refiere a su padre, que se niega a que le traigan de nuevo el menú, en el que otras veces se ha encontrado con muy poca cantidad, «cuatro albóndigas», afirma esta ciudadana. El próximo febrero, anunció Tronch, se reunirá el Consell de Participació del geriátrico –aún no hay fecha concreta–, con asistencia de familiares, un usuario, y la oposición. La calidad de la comida, tanto del centro como del servicio a domicilio, será uno de los asuntos a tratar.
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