Entre los datos sobre el aumento de la población en Menorca y los récords de presión humana, está pasando desapercibido un fenómeno muy elocuente que se viene dando en los últimos años. Se trata del creciente número de menorquines que residen fuera del país, una cifra que no deja de aumentar y que podría calificarse como una auténtica fuga demográfica.
Según los últimos datos disponibles, extraídos del padrón de españoles residentes en el extranjero (PERE), que recoge las inscripciones de las personas con nacionalidad española que residen habitualmente fuera de España, a 1 de enero de 2025 un total de 4.102 menorquines vivían en el extranjero. De estos, 2.080 eran hombres y 2.022 mujeres.
Se trata de una cifra que no ha dejado de aumentar en los últimos años, y que en 2009 era de tan solo 1.168 personas. Esto supone que, en poco más de quince años, el número de menorquines residentes fuera de España se ha incrementado en un 250 por ciento.
Cabe precisar que esta cantidad incluye tanto a los menorquines de nacimiento como a las personas con nacionalidad española que estuvieron empadronadas en algún municipio de Menorca antes de marcharse al extranjero.
Sea como fuere, el número de ciudadanos españoles que, desde Menorca, se han trasladado a vivir al extranjero no ha dejado de aumentar. Si en 2009 era de 1.168 personas, en 2015 ya alcanzaba las 2.376. En los últimos años, además, la tendencia al alza se mantiene constante: 3.622 en 2022, 3.759 en 2023 y 3.892 en 2024, hasta llegar a 4.102 en 2025. En total, en los últimos 16 años contabilizados, la cifra de menorquines —ya sean de nacimiento o de adopción— que se han trasladado al extranjero ha aumentado en 2.934 personas.
Circunstancias diversas
El aumento del número de personas que han dejado de residir en Menorca para trasladarse fuera del país puede responder a diversas casuísticas: desde jóvenes menorquines que abandonan su isla natal en busca de mejores salarios y condiciones laborales —principalmente hacia países de la Unión Europea—, hasta personas originarias de otros países que, tras obtener la nacionalidad española en la Isla, regresan a su lugar de origen, en su mayoría a países latinoamericanos. También se incluyen los casos de personas nacidas en la Isla que deciden volver al país de sus progenitores e instalarse de nuevo allí.
El municipio de la Isla con el mayor número de vecinos que, según los últimos datos, se han marchado fuera de España es Maó, con 1.865 personas, seguido de Ciutadella, con 1.428. Les siguen Alaior, con 287; Es Castell, con 183; Es Mercadal, con 131; Sant Lluís, con 119; Ferreries, con 64; y Es Migjorn, con 25.
En el conjunto de las Balears, 48.085 personas de nacionalidad española con el último empadronamiento en el archipiélago residían en el extranjero en 2025. De ellas, 12.721 habían nacido en las islas. También en este caso se aprecia una clara tendencia al alza: desde 2022, 1.156 personas nacidas en Balears se han trasladado al extranjero, lo que supone un incremento del 10 por ciento.
Todo ello invita a retomar el debate sobre la capacidad de Menorca y del conjunto de Balears para retener el talento y ofrecer oportunidades laborales estables y competitivas, que permitan no solo atraer población, sino también evitar que quienes han crecido o echado raíces en las Islas se vean obligados a marcharse para desarrollar fuera su proyecto vital y profesional.
tobY a eso le agregas, que los tienen preparación se van a buscarse un mejor futuro, y no se quieren inmigrantes, quienes trabajaran para mantener nuestro sistema de pensiones. La gente con estudios y preparación no le tiene miedo al de fuera, aquí hay muchos con EGB que no están cualificados en nada y salen a despotricar contra todos. Más estudios, más bibliotecas, más cursos y así seremos mejores. La intolerancia, racismo, xenofobia no son buenas consejeras.