La digitalización no solo está en constante evolución, sino que ha transformado nuestra manera de vivir hasta tal punto que se ha perfilado como impulsora del progreso. Pero las nuevas tecnologías pueden convertirse en un problema cuando su uso es excesivo. Un simple vistazo a nuestro alrededor confirma esta tendencia. Para trabajar, para estudiar, para socializar o para entretenerse. Las pantallas forman parte de la rutina diaria y nos acompañan tanto dentro como fuera del hogar, una realidad que ha propiciado el uso de la tecnología en edades cada vez más tempranas y que conlleva amenazas significativas. Entre ellas, trastornos difíciles de detectar, casi normalizados por la sociedad, por la falta de percepción de riesgo respecto al uso de pantallas.
Los problemas derivados del mal uso de las tecnologías digitales en personas jóvenes son tratados en Projecte Home, organización que en los últimos años ha visto crecer la demanda de ayuda por algún tipo de adicción en el entorno digital. Actualmente, el Centro de Tratamiento Integral (CTI) de Menorca gestiona una decena de casos de menores con problemas relacionados con el uso abusivo de las pantallas. Las edades fluctúan entre los ocho y los 13 años, aunque también hay adolescentes de 15 o 16 años por el uso abusivo de redes sociales, indica Vanessa Gomila, directora del CTI de Menorca.
Estos menores son atendidos a través del programa Ciber, que se creó en 2017 para dar respuesta a los graves problemas que ha acarreado el uso indebido de las tecnologías en la infancia y la adolescencia, etapas en las que hay mayor riesgo de padecer patologías relacionadas. «Su cerebro aún está en desarrollo y no pueden asimilar bien lo que están viendo a través de las pantallas, incluso pueden normalizarlo de forma patológica», recuerda Gomila, que explica la creciente demanda de asesoramiento tanto por parte de familias como de profesionales de otros sectores como el educativo. «El programa sirve para detectar, informar e intervenir según el caso», detalla, a la vez que puntualiza que «básicamente trabajamos con las familias para que tomen conciencia de los riesgos que conlleva tener una pantalla delante». El objetivo, insiste, es lograr reconducir conductas y, por ello, «animamos a que las familias pidan ayuda cuanto antes y no esperen».
Mediación del Ib-Salut
Desde el 16 de enero, la Unidad Comunitaria de Salud Mental de la Infancia y la Adolescencia (Ucsmia) de la Unidad Básica de Salud de Es Mercadal ha derivado a Projecte Home seis casos de menores de entre ocho y 16 años que presentaban signos de adicción a las pantallas. El tratamiento de esta conducta no entra en la cartera de servicios del Ib-Salut y, ante la creciente detección de problemas derivados del mal uso de las tecnologías digitales en personas jóvenes, Ucsmia y Projecte Home han iniciado una colaboración conjunta.
«Actuamos como puente, los derivamos a Projecte Home pero nosotros no nos olvidamos de las familias y los pacientes, trabajamos de manera coordinada psiquiatría, psicología y enfermería para hacer un seguimiento y proporcionar terapia y tratamiento con medicación si es necesario», aclara Inés Correa, enfermera de la Ucsmia de Es Mercadal. «¿Adicción a las pantallas? Habla conmigo», es la invitación que figura en el cartel que Correa ha pegado en la puerta de su despacho para informar a todas las familias que lo necesiten que «podemos ayudar, que no lo dejen pasar porque el problema se puede hacer cada vez más grande e influir en todos los ámbitos del menor».
Múltiples consecuencias
En las rutinas de sueño, de alimentación y de higiene puede afectar el uso abusivo de pantallas y derivar luego en un bajo rendimiento escolar, problemas en las relaciones interpersonales y familiares. También puede provocar un abandono de actividades recreativas y aislamiento, problemas de visión, posturales y de atención. «Cada vez hay más niños a los que les cuesta prestar atención, están acostumbrados a los tiempos marcados por las pantallas y las redes sociales, que son tiempos muy cortos y muy limitados, que fomentan mucho la impulsividad», asegura Vanessa Gomila, que afirma que el mal uso o abuso de las pantallas también genera «problemas de retención y de memoria a corto plazo».
Trastorno ansioso-depresivo, de la conducta y negativista desafiante son afecciones de salud mental que también pueden desencadenarse en menores adictos a las pantallas. La adicción crece aceleradamente, convirtiéndose en un problema cada vez mayor que puede llegar a manifestarse incluso a través de agresiones físicas y verbales. «Las pantallas son su droga, su adicción», recuerda Inés Correa, que insiste en la necesidad de «no normalizar estas conductas y pedir ayuda».
Programa Eureka para mayores de 23 años
Projecte Home también atiende a personas mayores de 23 años que presentan alguna adicción comportamental primaria relacionada con el entorno digital a través del programa Eureka: uso problemático de internet, tecnologías, videojuegos, compra compulsiva, juegos de azar y pornografía, entre otras.
Fa estona que pens que d'aqui no gaires anys, quan mirem enrere i recordem que donavem mòbil amb internet i sense supervisió a fiets petits (amb accés a contingut que no és per ells) mus escandalitzarà tant com ara mus escandalitza pensar que es professors fumaven a classe o que a n'es fiets sels hi donava alcohol per passar un refredat. És mòbils estan disenyats per ser una droga per es cervell. Un fiet que no té es cervell madur i no te es control que te un adult, no hi hauria de tenir accès. Ses grans tecnologiques facturen mils de millons només en publicitat dirigida a fiets. Defensar aço és tenir 0 vergonya