Maria Jesús Bagur Benejam (Ciutadella, 1979), es desde hace ocho días la quinta mujer en asumir la alcaldía de la ciudad entre los 15 primeros ediles que han sido investidos en 47 años de elecciones democráticas en el municipio.
Casada, madre de dos hijos y licenciada en Ciencias Ambientales, trabajó en la administración y en Càritas antes de crear su propia empresa. En 2019 entró como concejala de Medio Ambiente y Disciplina Gubernativa en el gobierno de Joana Gomila. Más de seis años después, y como consecuencia del pacto de gobierno entre el PSOE, el PSM-Més per Menorca y Ciutadella Endavant, es ella quien preside la corporación. Acaba de relevar al socialista Llorenç Ferrer y llegará como alcaldesa al final del mandato.
Es el tercer alcalde en menos de tres años. ¿Cómo notarán los ciudadanos el cambio?
—El proyecto, la línea de trabajo y las prioridades son las mismas. Solo cambia el toque personal que cada cual confiere al cargo.
¿Qué momento espera con mayor ilusión?
—La invitación antes de la bajada de la corporación a Es Pla. Sant Joan marca tanto que más de uno me ha pedido si ya tengo preparado el discurso (sonríe). Es un día clave que ilusiona y emociona.
¿Cómo ha sido su primera semana en la alcaldía?
—Lo más urgente ha sido tomar las primeras decisiones ante el desalojo del OAR. Como Ayuntamiento siempre priorizaremos la seguridad y la precaución para no poner en riesgo a las personas. Así que hemos desalojado el edificio mientras aguardamos los informes más detallados que nos dirán cómo está la estructura y cuánto puede costar consolidarlo. Tan pronto como sea posible y podamos garantizar su seguridad, dejaremos que el bar y sus diez empleados vuelvan a abrir y cubriremos el techo por donde se cuela el agua para evitar el peligro inminente de que el edificio colapse. Luego, con los estudios en la mano, tomaremos las decisiones y veremos también económicamente lo que compensa más.
¿Cuáles son sus prioridades en este último año y medio de mandato?
—Es Born, la escuela de música y el geriátrico. Pero es importante explicar que los tempos de la administración son muy largos y es normal que la ciudadanía sienta frustración o no entienda desde fuera que se tarde tanto en ver resultados. Por eso creo oportuno combatir la desafección política para que esta impaciencia no disuada a la gente de ir a votar.
¿Llegarán a tiempo de dar pasos efectivos e irreversibles en Es Born?
—Desde julio hemos logrado convertir la plaza en el espacio de convivencia que queríamos y sin el caos circulatorio que se padecía cada verano. Pero, lógicamente, éste no es Es Born que ansiamos. Así que haremos como con la nueva escuela de música y dejaremos que equipos multidisciplinares puedan diseñar la mejor propuesta y llegar con ella al final del mandato. Sabemos que las obras no serán fáciles ni cortas y que darán problemas y somos conscientes de lo que significa Es Born para Sant Joan y cuál es la arqueología y el patrimonio de la plaza. A nadie le gusta tener obras al lado, pero tendremos que soportar meses de perjuicios para poder disfrutar de la plaza que todos queremos.
¿Le preocupa dejar tantos años este espacio tan emblemático en una situación tan provisional como la de ahora?
—Es Born quedará mejor con nuevos pavimentos y un nuevo diseño, pero seguirá siendo la misma plaza de armas con un espacio público a aprovechar. Así que, en el día a día, seguiremos llenándola de actividad.
¿No contemplan una mínima actuación para este intervalo?
—A no ser que surja una idea que nos permita embellecer la plaza de manera provisional, pensamos que la inversión sería tan grande para después rehacerla que mejor pensar mientras en los otros edificios y servicios públicos que nos cuesta tanto mantener.
¿Habrá más aparcamientos alternativos este verano?
—Serán los mismos, en Sa Coma y la avenida Mascaró Pasarius. Se trata de párkings disuasorios y temporales que, por habernos acogido al decreto autonómico, solo podemos tener abiertos durante nueve meses al año. Así que si el de Sa Coma está ahora cerrado no es para nada por decisión municipal, sino porque la ley nos obliga.
Habla de los proyectos que tardan. Hace más de dos años y medio ya que se convocó el concurso de ideas para la escuela de música.
—Así es. Tenemos el proyecto básico y el equipo redactor ya ha corregido las deficiencias. Tiene por delante tres meses para redactar el proyecto ejecutivo, que luego deberemos aprobar definitivamente y sacar a licitación. El objetivo es llegar al final del mandato con las obras a punto de empezar.
¿Son también tan largos los tempos para la creación de nuevas plazas geriátricas?
—Aún se está redactando el proyecto básico y habrá que corregirlo a nivel técnico, así que no es inminente. En cualquier caso, en paralelo hemos iniciado contactos con el Govern para cederle parcelas sociosanitarias en Son Blanc donde poder construir una nueva residencia. Sabemos que cada vez hay más lista de espera y que crece el número de mayores que precisan atención, pero ninguno de los dos proyectos frena al otro. Ambos siguen su camino.
¿Qué le preocupa más? ¿La falta de vivienda, el agua, el retraso en la ampliación del polígono o el nuevo Plan General?
—El Ayuntamiento carece de competencias en vivienda, uno de los problemas más graves hoy en día y que no se resuelve con una sola medida. Pese a ello, estamos satisfechos de haber cedido, por vez primera en muchos años, solares al Ibavi para que ponga en marcha nuevas promociones. En cuanto al agua, hemos aprobado el plan de gestión sostenible y lo hemos mandado a Recursos Hídricos, pero para poder garantizar la suficiencia de agua para permitir el desarrollo del Plan General, es necesario primero conectar la desaladora con el depósito de Es Caragolí.
-¿Prohibirán temporalmente la autorización de nuevas piscinas, como en Maó?
—Es un tema que todavía no hemos debatido. El plan de gestión del agua marca el camino a seguir e intentaremos desarrollar todas las acciones previstas.
Los grandes proyectos aún precisan de un largo plazo.
—Sí, son lentos, y comprendo que desde fuera pueda resultar difícil entender tanta lentitud, pero no estamos parados y vamos dando todos los pasos necesarios. Como dije en mi discurso de investidura, los ayuntamientos tenemos el presupuesto y los recursos humanos limitados y asumimos muchos servicios que no nos corresponden, pero igualmente intentamos dar respuesta a lo que demanda el ciudadano.
Los informes de Intervención y de Alcaldía del último presupuesto anunciaban que cabe aumentar los ingresos con urgencia. ¿Se avecina una subida de impuestos?
—Más bien, una actualización de tasas. Por ley, deben servir para pagar el coste de los servicios, pero el desfase actual solo en la recogida de basuras ronda ya los 800.000 euros. Y otro tanto ocurre con el agua y el saneamiento, cuyas tasas también precisan revisarse. El incremento que seguro va a aplicarse a partir de 2027 será el de la tasa de basuras. Ya contamos con un nuevo contrato de recogida y limpieza viaria, que implica la disposición de más camiones y contenedores, más frecuencias y más personal. Pero de nada servirá el esfuerzo económico del Ayuntamiento si no existe la debida concienciación ciudadana y no se reduce la generación de residuos. Necesitamos que la gente contribuya a hacerlo posible.
Dígame algo a lo que se comprometa y que podamos recordarle al finalizar el mandato.
—Me gustaría que, dentro de un año, podamos abrir el túnel de la Guerra Civil. Vivimos un momento de constante ruido, que hace que a veces pasen por alto cuestiones que también son importantes para la democracia. Me preocupa que el PP y Vox sigan dando pasos para derogar la Ley de Memoria Histórica, con los años de esfuerzo y consenso que ha costado. Pienso que la sociedad solo avanza cuando aprende del pasado y nosotros apostamos por la memoria como democracia y dignidad. Este túnel no solo tiene un valor patrimonial, sino que es un espacio de memoria que nos recuerda qué ocurre cuando se vulneran derechos y el silencio se impone. Una vez abierto, Ciutadella podrá mirar de cara al pasado y convertirlo en un aprendizaje colectivo de cara al futuro.
Ah! Que también le gusta la ley del embudo y convertir la historia en propaganda partidista. Pues que se entere de que ya va siendo hora de reconocer también a los cientos de asesinados por criminales del Frente Popular en el Ayuntamiento de Ferreries, la Mola, Plaza del Borne de Ciutadella, cuesta de Ferreries, Cala Figuera, barco-prisión Atlante, cementerio de es Castell, cementerio de Mahón, carreteras y campos de Menorca... Y a los miles de menorquines que por sus ideas políticas o fe religiosa fueron encarcelados en la Mola, barcos prisión Atlante, Aragón y Verdaguer y diferentes inmuebles reconvertidos en cárceles, a los que fueron encuadrados en batallones disciplinarios o deportados a campos de concentración del Frente Popular en la Península como el de Clariana, donde algunos fueron asesinados o fallecieron como consecuencia de las penalidades que padecieron..