En el contexto de las diversas actuaciones que la Administración prevé llevar a cabo para combatir la escasez de recursos hídricos que sufre la Isla, lo que en ese sentido hace presumir un horizonte de lo más difuso para la próxima década, surge una impulsada por el Consell que apunta a combinar eficacia con la restitución de elementos etnológicos.
Se trata de rehabilitar los denominados fortins, una suerte de pequeña presa que se alza entre paredes construidas ex profeso. Hace las veces de embalse, permite el almacenaje de agua y cuanto menos entre mitad del siglo XIX y gran parte del XX destacó como un recurso totalmente al uso en explotaciones o extensiones agrarias de la Isla. Sin embargo muchos de ellos se encuentran, de los más de 150 de momento localizados en la latitud menorquina –según ilustra una imagen aérea de 1956–, actualmente inactivos y en su mayoría en avanzado estado de abandono.
Recuperar y controlar
Este sistema permite tanto recuperar como controlar el caudal del agua que emana de los torrentes, sobre todo cuando arrecian lluvias abundantes, tal y como está sucediendo en el presente invierno. Con ello, al margen de poder optimizar las aguas pluviales para el riego u otros menesteres, y que ahora se pierden en su totalidad, se evita también la erosión del terreno puesto que el fortí contribuye a reducir la velocidad del caudal, que se echen a perder los cultivos, plantaciones y posibles inundaciones.
Todo a partir de un método «efectivo, tradicional y sin ningún impacto» ambiental o sobre el territorio, reflexiona el impulsor de dicho planteamiento, el vicepresidente del Consell y conseller de Medio Ambiente, Simón Gornés.
La idea de recuperar estos fortins empezó a tomar cuerpo a raíz de que precisamente Gornés tuviera que realizar un trabajo de catalogación en el Barranc d’Algendar, concerniente a su profesión de arqueólogo, hace ya un tiempo. Posteriormente, y una vez desde la Administración, dado el problema hídrico que arrastra la Isla, se instó a evaluar posibles fórmulas para poder aprovechar y almacenar las aguas pluviales, «recordé una serie de aparatos hidráulicos que se utilizan en la Península, y que venían a ser el mismo sistema que los fortins», evoca Gornés.
«Un elemento inexplicablemente olvidado, que demuestra que hace 150 años nuestros antepasados tenían una mayor capacidad de gestión de los recursos naturales», abunda el conseller.
No obstante, desde el Consell se puso en marcha en septiembre del pasado año un estudio del patrimonio etnológico asociado al Barranc de Cala en Porter. El objeto del mismo, que está llevando a cabo la firma Sotasol Serveis de Geología SLP –el plazo se agota el 15 de marzo y el contrato se eleva a 14.701,50 euros–, es recopilar fuentes documentales vinculadas al patrimonio etnológico relacionado con la gestión del agua del barranco.
Otras finalidades del estudio son identificar testimonios orales que permitan conocer su funcionamiento; inventariar y cartografiar elementos del patrimonio etnológico, además de hacer un peritaje del estado de conservación del fortí. Y proponer el tipo de intervención adecuado para la conservación de los elementos que se hayan inventariado.
Eso debe incluir un planteamiento preliminar de actuaciones, memoria económica, y condicionantes legales en cuanto a servitudes de protección y ordenación territorial y de titularidad. A partir de cada propuesta cabrá hacer una modelización del comportamiento hídrico, una vez el elemento esté reparado. Y se elaborará un documento con la información detallada del estudio. Cala Galdana o Son Boter podrían ser otros enclaves donde rescatar los fortins.
«Cabe documentar como están los fortins, cuantos hay en total, ver las necesidades de obra de cada uno... Pero es un proyecto que queremos llevar a cabo», termina Simón Gornés. En suma, soluciones del siglo XIX para superar la crisis hídrica del XXI.
Edu1Es té que obligar a que tots aquells que vulguin tenir gespa-jardí ho hagin de regar d'aljub/cisterna particular. I que tot açò es faci controlat com es fa amb l'electricitat o l'aigua del carrer.