El anuncio de la Conselleria de Educación de que las oposiciones para el personal docente de 2026 se celebrarán finalmente el fin de semana del 9 y 10 de mayo ha causado malestar entre los aspirantes, que consideran que esta decisión les perjudica al restarles tiempo de preparación y alterar la planificación que tenían prevista, ya que hasta ahora las pruebas siempre se celebraban en junio.
Así lo expone Carlota Fluxà en una carta enviada a «Es Diari» y suscrita por una treintena de docentes que participan en el proceso selectivo, en la que critica especialmente el escaso margen con el que se han comunicado los cambios.
Fluxà, profesora de inglés en el IES Cap de Llevant de Maó, lamenta la angustia e incertidumbre con las que está viviendo esta modificación de las condiciones, ya que la planificación con la que trabajó durante meses para examinarse en junio se ha transformado, en cuestión de días, en un escenario completamente distinto. «Hasta hace tres semanas todo era normal. Pensábamos que nos examinaríamos a finales de junio, como siempre», subraya.
Como muchos aspirantes, había organizado su año, a nivel profesional y personal, en función de esa fecha. De hecho, aceptó una media jornada para poder dedicar el tiempo necesario a prepararse. «Es una gran inversión. Supone renunciar a sueldo, a tiempo con mi hijo, a muchas cosas», señala.
Fluxà insiste el sacrificio que implica preparar unas oposiciones, un proceso que requiere meses de estudio intensivo. «Es muy duro, y no se prepara en dos meses, ni aunque le dediques todo el tiempo del mundo», enfatiza.
Un cambio inesperado
La Conselleria ha justificado el adelanto de las pruebas a mayo para evitar que se solapen con otros procesos habituales de gestión del personal docente, especialmente la adjudicación de plazas y sustituciones prevista para julio, con el objetivo de mejorar el inicio del próximo curso.
Sin embargo, para Fluxà y otros afectados el problema no es solo la fecha, sino el momento y la forma en que se ha comunicado. «Entiendo que puedan tener sus razones, pero es muy injusto anunciarlo con tan poco margen. Tendrían que haber planificado este cambio para la siguiente convocatoria de oposiciones, para dar tiempo suficiente a los aspirantes a organizarse», afirma.
Además, lamenta que también se hayan introducido cambios de última hora en la preparación de la programación didáctica, así como en la oferta de plazas. «En el caso de Menorca, ha desaparecido una plaza de lengua castellana», asegura.
Por todo ello, afirma que algunos compañeros han abandonado el proceso al sentirse incapaces de llegar a tiempo. «Son meses y meses de compromiso. No sé si la gente es consciente de lo que supone», se pregunta.
Impacto en docentes y alumnado
La docente también advierte de las posibles consecuencias organizativas en los centros educativos, puesto que en mayo, muchos profesores que pueden ser llamados a formar parte de tribunales están inmersos en el final de curso y en la preparación de las pruebas de acceso a la universidad. Todo ello también puede repercutir en los alumnos, asegura.
Para Fluxà, decisiones como esta, «tomadas sin tiempo ni diálogo» no contribuyen a atraer y motivar a los profesionales, en un momento en el que «la docencia atraviesa un momento complejo».
«Simplemente quiero que tengan presente que hay vidas en juego, que hemos asumido un riesgo y un compromiso muy grande. Y que las cosas se podrían haber hecho mejor», concluye.
La convocatoria del próximo mes de mayo incluirá un total de 630 plazas en Balears, 35 de ellas en Menorca.
... me gustaría que le preguntaran qué piensa de que a sus colegas de la "asignatura" de religión NO les obliguen a pasar por esas engorrosas oposiciones, y les den la plaza y el sueldo por la patilla...