Sara García es Médico Interno Residente (MIR) y secunda la huelga en la sanidad pública porque considera que es «sembrar para el futuro», el suyo propio y el de otros que se sumen a la profesión, ya que las condiciones laborales actuales «son deplorables, no como médico residente sino en general», afirma sin titubeos. Su salario base como médico en el tercer año de residencia (R3) es de 1.333,40 euros.
El borrador de Estatuto Marco del Ministerio de Sanidad, que en su última propuesta plantea 45 horas semanales –en un contexto en el que se aboga por todo lo contrario, la jornada de 37,5 horas sin reducción salarial para todos los trabajadores–, hace que médicos y facultativos se sientan maltratados y más unidos en la huelga actual, que ha estado precedida por otros tres paros los meses de junio, octubre y diciembre de 2025.
Natural de Madrid, Sara es una de las médicos que cursa el MIR en Menorca y tiene 35 años, es mayor que otros compañeros porque le costó cinco años entrar en la carrera por la «nota de corte estratosférica», y completó medicina en siete años; se presentó dos veces al examen MIR y ahora le queda un año y tres meses para acabar su formación como especialista.
«Ya me parece mal como está montado para poder acceder a los estudios y que tengas que pasar una oposición, obligada por el Ministerio, para formarte como especialista», afirma. Cuando acabe habrá dedicado 18 años de su vida a cumplir su vocación de ser médico especialista. «Los que aprueban todo a la primera dedican doce años, es una carrera ardua, la presión es muy alta, dejas muchas cosas por el camino y eres población de riesgo en primera línea de las enfermedades, no está reconocido» salvo, admite, en la valoración social.
Un reconocimiento ciudadano que para nada, asegura, se refleja en la nómina ni en unas condiciones de trabajo que en otros sectores ni se cuestionan. «Pero te dices, aprieta, aprieta, que la cosa mejorará, y no, no mejora», lamenta.
«Todo el mundo habla de condiciones dignas pero nadie de los números», subraya, «1.333 euros, ese es el salario base de un MIR y de un médico adjunto, y como residente en mi tercer año cobro unos 20 euros brutos la hora extra». Sobre los turnos de 24 horas recuerda que «te obligan, hasta que cumples 55 años, no es voluntario sino obligatorio para los médicos de todas las especialidades», uno de los puntos de discordia con el Ministerio. Sobre la oferta de rebajarlas a 17 horas, añade, «eso es lo que yo ya hago de lunes a viernes, no es real, se suman a la jornada de la mañana», de 8 a 15 horas, por lo que acaban siendo 24 horas.
Sara tiene claro que si un día se va de Menorca, cuando finalice el MIR, será para irse al extranjero donde haya mejores condiciones, el camino que siguen muchos médicos jóvenes, porque seguir en España «es más de lo mismo».
A ese salario hay que sumar las guardias presenciales, guardias localizadas, festivos... En resumen, una cantidad en torno a los 2500 euros mensuales. ¿Cuando un medico trabaja por la mañana en la sanidad pública y por la tarde en la privada eso no es agotador ni afecta a la atención que reciben los usuarios?