Los vecinos de la calle Sant Josep de Maó se han hartado de vivir al borde del peligro. La causa, los cambios que se han acometido en la ciudad en materia de movilidad, que han convertido en zona peatonal, con la consiguiente restricción al tráfico rodado, enclaves como la plaza Esplanada y la calle Sant Jordi. Eso provoca que a diario, y en número incontable, los coches aparquen sobre ambas aceras de la citada vía de Sant Josep –que asimismo es de plataforma única, lo que incrementa la sensación de desprotección, denuncian residentes y peatones– generando por eso incomodidades y situaciones problemáticas varias.
Sustancialmente, el colectivo de vecinos, que además ha iniciado ex profeso una recogida de firmas para trasladar una queja formal al Ayuntamiento, protesta por la situación «de peligro e inseguridad» en que se ven enfrascados a diario por culpa de los coches, lo que se reproduce en ambos extremos de la calle.
Sant Josep es una calle que le son aledañas diversas tiendas y negocios que se ubican en el centro, «incluso desde alguno de ellos indican a sus clientes que aparquen aquí, en nuestra calle, aun sabiendo que está prohibido», lamenta una de las vecinas del lugar.
«Un riesgo»
«Es peligroso, pues aparcan (los coches) en el lateral, y el que viene circulando pasa por la otra acera, poniendo en riesgo de atropello al peatón, y por aquí pasa mucha gente, niños, gente mayor...», explica Maria Sánchez, que reside en una casa de esa calle.
Un sentir que suscriben el resto de residentes que ha consultado este diario, también los que han preferido no ser citados. Al respecto, Sarita Campos, cuya vivienda se ubica por la parte central, observa también «que los coches aparcan muy pegados» a las fachadas, lo que dificulta a la gente poder entrar o salir de su propio hogar.
«Camiones, furgonetas, filas de coches... salgo de casa con los niños y tengo que ir por la calzada, la acera está ocupada. Puedo entender que aparquen un minuto, pero algunos se pasan 20 minutos aparcados», abunda. «La sensación, además, es de que la policía pasa por aquí y no dice nada», apostilla.
Y el perjuicio, critican los vecinos, se hace extensivo a internos del Geriátrico, «que van en silla de ruedas y no pueden ni pasar». «Una cosa es subir la compra y otra abusar», estima Bernat Junyent, otro vecino. Además de que al tener que variar su trazado por culpa de los que están mal aparcados, los coches «pasan por encima de los registros de la red de aguas pluviales, que están en medio de la calzada, con el ruido que eso ocasiona y el desperfecto que puede causar», agrega.
Maria José Gomila, cuya madre, ya mayor, reside en esta calle, admite que «es muy difícil aparcar, y a mí hasta me han multado al venir a recoger a mi madre, pero si han hecho la calle peatonal, que la gente lo respete, sino es un peligro para todos».
Por último, hay también quejas de que el sistema control de velocidad insta a algunos conductores «a hacer carreras», en lugar de a moderarla, «y no solo los coches, también las motos y las bicis», incide Montse Crespo, quien termina con una reflexión que es mayoritaria entre las voces cuestionadas: «hasta que no haya un atropello o una desgracia de verdad, nadie hará nada».
JjoanHa dado Ud en el clavo !!! Jardineras en calles de 4 mts donde aparcan CAMIONES y FURGONETAS y te OBLIGAN a subir a la acera para circular.