Veintidós menores se encuentran actualmente en acogida residencial por el Consell y otros 34 viven en acogimiento familiar en Menorca. Los ocho niños y niñas de entre 8 y 14 años en situación de desamparo, que ahora residen en un piso tutelado, se podrán trasladar a una casa del Obispado de Menorca mientras se ejecutan las obras de adecuación del futuro centro, cedido por el Ayuntamiento de Maó.
La cesión es por tanto temporal, con vigencia hasta el 15 de septiembre de 2026, y este martes el presidente del Consell, Adolfo Vilafranca, y el obispo Gerard Villalonga, han firmado el convenio por el que la Iglesia presta este edificio de su propiedad situado en Maó.
Dicho espacio funcionará de manera provisional mientras se realizan las obras, como alojamiento alternativo que permitirá garantizar la continuidad del servicio, ante la elevada ocupación actual y el aumento de la complejidad de los casos atendidos.
Cesión gratuita y temporal
El presidente del Consell, Adolfo Vilafranca, ha agradecido al obispo la cesión gratuita y temporal de la casa, que es amplia, con habitaciones suficientes y un patio, y el prelado por su parte ha manifestado la satisfacción de la comunidad eclesiástica por colaborar en la atención a los menores residentes en Menorca. Villalonga ha informado de que cuando finalice el convenio el inmueble será la sede de una comunidad de monjas.
Vilafranca remarca que esta cesión llega en un momento especialmente sensible para el servicio: «Con el alquiler de la vivienda anterior a punto de finalizar y sin posibilidad de renovación, era urgente disponer de un espacio adecuado mientras se llevan a cabo las obras de adecuación del nuevo centro», aseguró.
En la cifra global de menores acogidos se incluyen los que son extranjeros no acompañados, aunque por «confidencialidad» el Servicio de Familia no informa de cuántos son. En relación a los menores migrantes que llegaron vía aérea y fueron abandonados el año pasado en la Isla, se está a la espera de un informe oficial sobre sus circunstancias familias para su posible repatriación.
No tengo el chichi pa farolillosTe noto irritada...