Aterrizó en Menorca durante los años 90 por amor. Y más de tres décadas después se confiesa una enamorada de la Isla, que ha convertido en su insobornable e insustituible hogar. Se trata de Dolors Iglesias, licenciada en Medicina desde 1981, especializada en pediatría –y homeopatía– y la doctora ‘de los niños’ en Es Banyer desde inicios de los 90 hasta 2022. Con antelación ejerció en diversos enclaves de su Catalunya natal, el preludio a dar, según admite, con el que es su lugar en el mundo.
¿Por qué estudió medicina y en concreto pediatría?
—De niña me operaron de escoliosis, eso me marcó. También me hice doctora para ayudar a la gente a solucionar sus problemas. Y siempre me han gustado mucho los niños, la verdad es que especializarme en pediatría ha sido uno de los mayores aciertos de mi vida.
¿Qué impulsó su venida a Menorca?
—Vine en 1993. Conocí a un hombre, un catalán, que era un enamorado de Menorca, y cuando nos casamos decidimos instalarnos aquí. Yo entonces trabajaba en Catalunya, pero estaba a punto de abrir el centro de salud de Es Banyer y el gerente de Insalud de entonces me propuso ser la pediatra. Así terminé en Menorca, donde he tenido dos hijos, ambos menorquines.
¿Qué tal su proceso de integración en la Isla?
—Muy bien, me enamoré enseguida de Menorca, fue a más con el tiempo y aun estoy enamorada de la Isla, por eso me he quedado a vivir aquí después de jubilarme. Resido en Es Castell y he trabajado en Alaior más de treinta años, allí todo el mundo me conoce. Estoy totalmente afincada, ni contemplaría ahora mismo volver a Barcelona. Aquí estoy muy cómoda.
Tantos años en Es Banyer, por sus manos han pasado numerosas generaciones de alaiorencs.
—Sí, por ejemplo Ariadna Fortuny Cardona, la cineasta. Aunque ver a donde ha llegado ha sido una satisfacción, la verdad. Alaior es un sitio en el que la gente progresa, es muy dinámica, la verdad.
Recibió un homenaje muy emotivo en su adiós, ¿cómo recuerda ese día?
—Fue un día apoteósico, la verdad. Nunca pude imaginar que me harían un homenaje así. Cuando estoy deprimida, me pongo el vídeo.
Y en unos días otro, en que recibirá el Premi Donasses 2026.
—Sí, la gente de Alaior es muy agradecida. El acto de mi despedida fue apoteósico, y ahora este premio. Estoy muy contenta, la verdad. Al margen de lo que una sepa como doctora, es indispensable dar a la gente un buen trato, eso es básico, y la gente de Alaior eso lo ha captado.
Quería preguntarle por Menorca y por la sanidad pública. En los treinta años que lleva aquí una y otra han cambiado. ¿Ha sido para ir a mejor o a peor?
—La población de Menorca ha crecido mucho en ese periodo, de forma desproporcionada además. Y los médicos siempre somos los mismos. A pesar de eso, de que faltan médicos, creo que las cosas van muy bien en el ámbito clínico, y eso es porque los profesionales le echamos muchas ganas.
¿Considera que la gente no valora lo suficiente la labor de los médicos y profesionales sanitarios?
—Creo que se debe poner en valor la sanidad pública en Menorca, funciona mucho mejor que en otros sitios. Aquí pides una visita y la tienes con relativa rapidez, fuera no. La gente a veces se queja y aquí en Menorca la atención es muy buena.
¿Comparte los motivos que han impulsado la huelga de médicos de estos días?
—Sí, hay que apoyarles. Por mucho que cobre un médico, nunca será suficiente. El médico siempre está ahí, y recuerdo que hubo una época en que un médico era alguien, una persona respetada. La sensación es de que algo de eso se ha perdido.
Y ahora que está jubilada, ¿cómo le gusta pasar su tiempo?
—La verdad es que me gusta mucho viajar y ahondar en el conocimiento de una misma desde un punto de vista espiritual, profundizar, entender y apreciar las cosas buenas, tener pensamientos positivos y evitar los negativos.
Un gust llegir aquesta entrevista i un privilegi tenir a doctores com aquesta.