La adaptación de las ordenanzas municipales de tenencia de animales a la Ley 7/2023 de Protección de los Derechos y el Bienestar de los Animales, cuyo desarrollo reglamentario ya está en trámite, supondrá un aumento considerable de la cuantía de las multas en caso de infracción, con un mínimo previsto de 500 euros para faltas leves, de tipo administrativo, y de miles de euros, desde 10.000 a 200.000, según sean infracciones graves o muy graves.
Ayuntamientos como los de Maó y Ciutadella ya han comenzado a redactar nuevas ordenanzas de tenencia de animales que sustituirán a las actuales, aprobadas en 2008 y 2014 respectivamente, y actualizarán tanto los derechos y la protección de los animales de compañía (perros, gatos y hurones tienen dicha condición), como las obligaciones de sus titulares.
Maó cuenta con alrededor de seis mil perros registrados, la cifra se mantiene estable en los últimos años, pero saber cuántos gatos domésticos hay es mucho más difícil, la ley obliga a identificarlos con el microchip pero no existe tanta costumbre de hacerlo como con los perros, aunque sean caseros. La no identificación de un animal de compañía, que debe figurar en los registros así como sus responsables, constituye una infracción grave. También lo son, entre otras acciones, el abandono, practicar mutilaciones o modificaciones corporales no autorizadas, el uso de métodos agresivos de educación, no denunciar la pérdida o sustracción de un animal o mantenerlo encerrado en terrazas, balcones, azoteas, patios y similares o vehículos. Las multas por infracciones graves irán de 10.001 a 50.000 euros.
En cuanto a las leves, como por ejemplo no retirar excrementos o diluir orines en lugares como fachadas, puertas o entradas a establecimientos, podrán dar lugar a un apercibimiento, para que no se repita la infracción, o a multas que van desde 500 a 10.000 euros. Un salto económico en la penalización que deberá trasladarse a las ordenanzas municipales.
«Existe una gran diferencia en la multa mínima», señala el teniente de alcaldía de Medio Ambiente de Maó, José Manuel García, ahora mismo las infracciones leves se sancionan con multas de mínimo 60 y máximo 300 euros. García explica que su área ya cuenta con un esbozo de la futura ordenanza, que pasará por un proceso de exposición previa a su aprobación inicial, y volverá a exposición pública antes de ser aprobada definitivamente por el pleno, para que puedan realizarse alegaciones y propuestas.
Por su parte, Ester Mascaró, concejala de Bienestar Animal del Ayuntamiento de Ciutadella, destaca asimismo ese incremento en la cuantía de las multas, «por ley no se puede imponer menos», afirma, y avanza que el reto será «la aplicación en el día a día» de la nueva normativa trasladada a las ordenanzas municipales. Tanto Maó como Ciutadella esperan tenerlas terminadas este año. A modo de ejemplo explica que ahora mismo llevar un perro suelto por la calle en Ciutadella se puede multas con 150 euros, 200 si se reincide, pero con la ley aprobada en 2023 en ese tipo de infracciones la multa no baja de 500 euros.
La norma estatal también recoge, en su artículo 76 relativo a las sanciones, que los ingresos procedentes de las mismas «se destinarán a actuaciones que tengan por objeto la protección de los animales», mientras que ahora van a la caja general.
Ambos concejales, García y Mascaró, coinciden en señalar las colonias felinas como uno de los problemas complejos que ahora pasan a ser responsabilidad de los ayuntamientos, ya que la ley estatal les obliga a desarrollar programas para su gestión.
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