El menorquín Pedro Mir Bernal, profesor investigador de la Universidad de Navarra y experto en la creación de marcas, explicaba ayer, en un artículo de opinión, cómo ha quedado atrapado en el aeropuerto de Bhubaneswar (India) como consecuencia del colapso provocado por el cierre del espacio aéreo de ocho países por la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán. Ha comprado cuatro billetes y le han cancelado tres vuelos por rutas alternativas. Ayer estaba pendiente de regresar a Menorca a través de Mumbai y Londres. Ha aprovechado el tiempo para investigar cómo han quedado las comunicaciones aéreas seis días después del inicio de la guerra.
Constata que en este tiempo han sido cancelados 21.000 vuelos solo en los siete principales aeropuertos de la región afectada por el conflicto. El espacio aéreo se ha cerrado en Irán, Israel, Irak, Qatar, Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y parcialmente Jordania y Siria.
«¿Qué significa estar varado?»
Pedro Mir describe la situación que se crea a partir de las cancelaciones de los vuelos. «El problema inmediato no es solo la cancelación del vuelo, sino todo lo que viene después. Cuando miles de pasajeros intentan reubicarse a la vez, las plazas alternativas desaparecen en minutos. Los precios de las rutas que aún funcionan se han disparado: Reuters documenta subidas abruptas en trayectos como Hong Kong-Londres. Y para la mayoría de los afectados, comprar un segundo billete no es una opción real: tarjetas al límite, comisiones por cambio de divisa y la incertidumbre de si habrá reembolso». A eso se añaden los costes de hotel, comida, taxis, roaming, medicación. El profesor recuerda que «los vuelos vinculados a la UE cuentan con la protección de la normativa EU261; el resto queda bajo el Convenio de Montreal, bastante más limitado en la práctica». Las compañías no tienen capacidad de respuesta y los call centers están colapsados.
Los corredores que quedan
Ha comprobado que hay dos corredores aéreos operativos: al norte, por el Cáucaso y Afganistán, al sur por Egipto, Arabia Saudí y Omán. Más horas de vuelo y más consumo de combustible. De todas formas, se hace evidente que las alternativas de vuelo están colapsadas.
Una cuarta vía que se está utilizando es a través de China. «Las aerolíneas chinas, Air China, China Eastern, China Southern, operan vuelos directos entre Pekín, Shanghái o Cantón y capitales europeas como París o Londres sin necesidad de sobrevolar Oriente Medio, ya que utilizan el corredor sobre Rusia, al que siguen teniendo acceso». Antes de la guerra, los viajeros de China que pasaban por países del Golfo se dirigían a Europa. Por eso, la guerra ha bloqueado «los aeropuertos de Dubái, Abu Dabi y Doha, tres de los mayores hubs de conexión del mundo entre Europa, Asia y África».
La demanda a través de China para viajar desde Asia a Europa se ha disparado y también los precios. Pedro Bernal lo explica: «según Yicai Global, un billete en clase económica Pekín-París que normalmente cuesta unos 10.000 yuanes (1.300 €) solo estaba disponible en business por casi 80.000 yuanes (10.300 €) en los días posteriores al cierre».
A este caos se añaden las operaciones de repatriación que han puesto en marcha varios países. Solo Tailandia prepara la evacuación de una parte de sus 110.000 nacionales que residen en la zona de conflicto.
«La duración de la crisis depende de cuánto se prolongue el conflicto», escribe Mir Bernal desde India. Incluso si fuera posible una apertura total, la recuperación será lenta. Por eso se recomienda, en caso de tener que viajar, antes de ir al aeropuerto comprobar el estado del vuelo y documentar todos los gastos.
Se dan circunstancias en que se están vendiendo billetes de vuelos que las compañías saben que van a cancelar. El motivo puede ser que los sistemas acumulan retrasos. Pedro Mir recomienda, en el caos actual, ser rápidos en buscar un vuelo alternativo y comprobar con las compañías cuál es la situación.
Las claves
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Cuatro billetes para salir de la India
Pedro Mir Bernal tenía previsto regresar de la India a Menorca pero su vuelo se canceló por la guerra en Irán. Ha comprado otros tres billetes, a través de Estambul, Delhi-Jeddah, y el último Mumbai-Londres.
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Los precios y los costes se disparan
Una alternativa para volar entre Asia y Europa es a través de China. Estos días los precios se han disparado. Si antes se podía volar de Pekín a París por 10.000 yuanes (1.300 €), en los días posterioress al cierre del espacio aéreo solo quedaba primera clase a 80.000 yuanes (10.300 €).
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Rutas marítimas
Pedro Mir considera que el caos aéreo se resolverá tarde o temprado «pero el verdadero problema, que afectará a mucha más gente es el colapso marítimo en el estrecho de Ormuz, por la repercusión del incremento del precio del gas en la industria y la economía familiar».
Venga yaAsí es,cuenta la situación de caos aéreo y punto. Y aparecen los envidiosos de siempre,mesquinets!!!!!