El proyecto para la construcción de una balsa de regantes en las inmediaciones de la estación depuradora de Sant Lluís, la tercera de la Isla, ha obtenido la declaración de impacto ambiental favorable por parte de la Dirección General de Armonización Urbanística y Evaluación Ambiental del Govern, aunque con importantes condicionantes.
El documento, emitido a finales de enero, establece que mientras no se produzca una reducción significativa de los niveles de cloruros del agua que sale de la depuradora de Sant Lluís no se podrá regar a través de la balsa en aquellas zonas en las cuales la concentración de cloruros en la masa de agua sea inferior a 280 miligrados por litro. Además, indica que la Dirección General de Recursos Hídricos podrá establecer requisitos más estrictos en este sentido.
El objetivo de esta medida es, «en base al principio de precaución», evitar el deterioro de las masas de agua del entorno de la balsa. El informe indica que la presencia de cloruros en el agua depurada alcanza los 475 miligramos por litro, muy por encima de las cifras del acuífero. En la mayor parte de la zona regable, estos valores se mueven entre los 280 y los 290 miligramos por litro. Las parcelas que quedarían afectadas por el condicionante del informe ambiental son las del sector más noroccidental de la zona de influencia de la balsa, donde la presencia de cloruros en la masa de agua correspondiente se sitúa por debajo de los 250 miligramos por litro. El Govern descarta adoptar medidas técnicas para mejorar la calidad del agua depurada, como una osmosis inversa, por su alto coste económico y energético.
Otro condicionante que se establece, entre otros muchos, es que la comunidad de regantes debe solicitar una modificación de las concesiones actuales de explotación de las aguas subterráneas para reducirlas en 50.000 metros cúbicos, «como mínimo». El consumo actual de aguas subterráneas es de 162.721 metros cúbicos y con la balsa se pasarán a consumir 394.223 metros cúbicos de aguas regeneradas. El objetivo es que la reducción del consumo de agua del acuífero sea efectivamente constatable.
El documento, emitido a finales de enero, establece que mientras no se produzca una reducción significativa de los niveles de cloruros del agua que sale de la depuradora de Sant Lluís no se podrá regar a través de la balsa en aquellas zonas en las cuales la concentración de cloruros en la masa de agua sea inferior a 280 mili grados por litro. Además, indica que la Dirección General de Recursos Hídricos podrá establecer requisitos más estrictos en este sentido. ¿COMO ES POSIBLE NO HABER TENIDO EN CUENTA ESTA SITUACION, CUANDO YA ERA CONOCIDA LA GRAN CANTIDAD DE SAL QUE TENIA LA DEPURADORA? SITUACION QUE ES MUY DIFICIL DE EVITAR. EN DONDE LA INVERSIÓN DE MAS DE OCHO MILLONES DE EUROS POSIBLEMENTE SERA DINERO PERDIDO, CUYAS AGUAS DEBERAN SER VERTIDAS DIRECTAMENTE AL MAR. SITUACIÓN SEMEJANTE A LAS BALSAS DE CIUDADELA Y DE MERCADAL . VIVIR PARA VER CUANDO SOLUCIONES HAY.