La próxima semana, Xema Jover Florit clausura su etapa profesional tras 38 años de servicio en la Policía Local de Ciutadella. Unidad nocturna durante más de dos décadas, el agente que ha abierto la comitiva des Be por un tiempo de 19 años, y entre todos los cometidos posibles en el cuerpo policial, el responsable de haber retirado entre 400 y 500 coches abandonados en la vía pública los últimos tres años ejerciendo la segunda actividad dentro del cuerpo.
Es la hoja de servicio que corona la trayectoria de un agente abierto, que siempre habló claro y resolvió cuánto estuvo a su alcance para facilitar la resolución de problemas a la ciudadanía de Ciutadella.
¿Cuál ha sido la actividad que más le ha satisfecho en estos 38 años como policía local?
—He hecho de todo, especialmente los 23 años en el turno nocturno donde ves muchísimas situaciones, desde accidentes hasta enfermos. Pero lo que más me ha gustado ha sido cuando dejé el uniforme hace tres años y pasé a la segunda actividad.
¿Por qué?
—Porque puedes empezar un trabajo, seguirlo y acabarlo. En cambio cuando estás en un servicio das una primera respuesta pero luego no sabes cómo va a terminar. En estos tres años he retirado de la calle unos 450 coches ayudando, en muchos casos, a los dueños con toda la burocracia administrativa. He estado más cerca de la gente, todo el mundo me conoce porque soy de aquí y me ha satisfecho mucho prestarles ayuda y ver lo agradecidas que son las personas.
Usted, además, no fue un agente vocacional.
—No, para nada. Después de la mili en Cartagena trabajé en una fábrica de calzado pero no estaba cómodo encerrado allí dentro. Un día, con mis amigos en La Vall, les dije de broma que me haría auxiliar de policía. Me presenté ante el jefe Manel Vendrell, estudié un poco para un examen de dos folios, y aunque en principio entré solo con la intención de estar tres meses, al final ha sido toda mi vida laboral. Entonces no había cursos ni pedían más estudios que el Graduado Escolar, que era lo que yo tenía. Entré con 21 años.
Pero sí tuvo antecedentes familiares.
—Es así. Mi abuelo, al que no llegué a conocer, fue sereno, y mi tío, con el que he compartido patrulla, también ha sido policía local, aunque yo no entré en el cuerpo por ellos. Yo quería ser transportista pero en aquella época no había trabajo.
Dicen de usted que es la alegría de la prefectura, que genera buen ambiente.
—No sé si se debe generalizar tanto. En mi grupo quizás sí que lo he sido con muy buena relación con compañeros como Diego Pastrana, por ejemplo, al que animé a que se presentará al puesto de inspector jefe. Lo que sí he sido es siempre coherente y he hablado claro, aunque a veces eso pueda molestar a otras personas. Para mi el carácter y la actitud es lo que diferencia a las persona, es lo que me dijeron siempre, y lo que yo lo he intentado seguir.
Tras su larga experiencia profesional, ¿dónde pone usted la mayor importancia para ejercer como un buen policía?
—Todo depende de la experiencia que vas acumulando. Los años enseñan a saber afrontar las situaciones y tratar a las personas. Cuanto más has aprendido y cuanto más sabes es cuando te marchas. De cómo empecé a cómo acabo no tiene nada que ver. Yo también fui un poco bala perdida de jovencito. Pero cuando te pones el uniforme te haces adulto más rápido.
¿Diría usted que la sociedad ciutadellenca ha cambiado mucho?
—Lo que yo veo es que la gente se queja de todo y a la mínima. Un 31 de diciembre a las 12.05 o el día de Sant Joan, la fiesta que queremos todos, a las 8 de la mañana ya están llamando quejándose por molestias de ruido. Hay que tener un poco de sentido común, creo yo. Las máquinas de limpieza han de trabajar ese día y hay que ser un poco más paciente si el vecino hace una fiesta de cumpleaños, por ejemplo.
¿Va a cambiar su vida con la jubilación?
—No lo creo. En lugar de levantarme a las 5 de la mañana lo haré a las 7, seguiré practicando deporte, iré al campo, donde viví 26 años, la playa, la moto...
Evalúe el cuerpo policial de Ciutadella. ¿Padecen mucho la falta de más efectivos?
—Siempre se necesita más personal porque cada vez hay más cosas que hacer. Por ejemplo, el trabajo que hacen los policías tutor es enorme. Antes cualquier discrepancia se resolvía en la propia escuela o entre los alumnos pero ahora, a la mínima, el profesor ya está llamando al policía tutor para que intervenga. Yo soy de otra época.
No os podeis ir con sigilo no, siempre teneis que decir la ultima palabra he .......