Compañías aéreas y operadores turísticos ya están advirtiendo a las agencias de viajes de que el precio de los billetes y paquetes vacacionales va a subir a partir del mes de abril por efecto de la inflación de los combustibles que está provocando la guerra en Irán. El encarecimiento de los viajes turísticos añade un factor de incertidumbre sobre la marcha de la temporada en ciernes. El sector menorquín se mueve, por el momento con cierto optimismo, entre dos escenarios bien distintos. El primero, que el empobrecimiento de las economías familiares de los principales países emisores frene la llegada de visitantes. El segundo, que el temor a la guerra provoque un incremento de los viajes de corta distancia a destinos con fama de seguros como Menorca.
El presidente de la Agrupación Empresarial de Agencias de Viajes de Balears (Aviba), Pedro Fiol, explicaba ayer que las aerolíneas ya están notificando a las agencias importantes incrementos del precio de los billetes de largo radio con «aumentos de tarifas de hasta 180 euros entre la ida y la vuelta». Por su parte, el director en la Isla de Jumbo Tours, Lorenzo Pons, que trabaja en el sector de la recepción de turistas, expone que «los turoperadores ya han avisado de que se encarecerán los paquetes vacacionales», aunque destaca que «es una subida generalizada que no tiene por qué afectar especialmente a Menorca».
Ambos coinciden en que por el momento se prevé una «buena Semana Santa» pero, mirando al conjunto de la temporada, pronuncian la misma palabra, una vieja conocida del sector turístico: «incertidumbre». El sector de las agencias de viajes vislumbra un escenario similar al que sucedió a la crisis de la covid: un incremento de su actividad debido a la demanda de los turistas de mayores garantías en sus viajes, las que aportan la compra de vacaciones mediante intermediarios como agencias y turoperadores que paquetizan el traslado y el alojamiento. Pero el riesgo es «que la guerra se prolongue mucho» y golpee con dureza el bolsillo de los potenciales clientes, mermando su confianza y capacidad de sufragarse estancias vacacionales largas.
Pons, que también tiene vínculos con el sector del alojamiento, explica que el ritmo de reservas «se ha frenado un poco, la gente se lo está pensando y decidirá a última hora». En mercados que tiene su propia oferta de ‘sol y playa’ como es el italiano ya se está notando una apuesta por las vacaciones domésticas, pero habrá que esperar a ver cómo se comportan otros más decisivos para Menorca como son el nacional y el británico. De su evolución dependerá en gran medida el resultado de la campaña turística del año 2026.
WinstonJAJAJAJA... Los adolescentes, que no tienen más argumentos, cuando no les gusta algo que les piden sus padres siempre hablan de amargados. Pero, bueno, con un poco de edad y cultura se les pasa. Lamentablemente, vemos gente adulta que lo más elevado que consiguen decir es "amargado". JAJAJA... Qué triste ver que este es el nivel que tenemos en Menorca. JAJAJA...