El paquete de medidas que ha adoptado el Gobierno central para tratar de mitigar los efectos de la crisis energética motivada por el conflicto bélico en Oriente Medio –y la consiguiente escalada de precios que augura– no convence en absoluto en la Isla, en esencia porque dejan al margen a la mayor parte del tejido empresarial y económico al que la coyuntura afecta de modo directo.
Tales medidas incluyen una rebaja del 21 al 10 por ciento del IVA que se grava sobre la gasolina y gasóleo –supondrá una reducción estimada de 30 céntimos por litro–, la electricidad, el gas natural, briquetas y ‘pellets’, al tiempo que se congela el precio máximo de venta del butano y el propano; y en combustible, una rebaja de 20 céntimos por litro específicamente para sectores profesionales como transporte, ganadería y pesca.
Según arguyen y denuncian desde el gremio de transportistas, esta serie de ayudas premian más a los vehículos privados que a los profesionales, que son quienes más están sufriendo las consecuencias del conflicto. Además de que se presumen «insuficientes», más en caso de prolongarse la situación de beligerancia en la latitud iraní, subrayan desde la Isla.
Muy pocos
No en vano en Menorca, en que el pequeño y mediano transportista son mayoría dentro del sector, hay pocas empresas asociadas al gasóleo profesional, mecanismo de la Agencia Tributaria que permite a transportistas y taxistas recuperar parte del Impuesto sobre Hidrocarburos pagado al repostar. No responde como un combustible diferente al de gasolinera, sino como una bonificación fiscal que se gestiona mediante devoluciones trimestrales. Y es ese el segmento que más beneficio obtendrá de la ayuda de 20 céntimos por litro.
«Y si no estás adherido al gasóleo profesional, no tienes derecho a esa ayuda», detalla y lamenta Joaquín Bisbal, presidente de Astrame, por lo que la mayor parte de los transportistas apenas podrán concurrir a una ayuda para vehículos de hasta 7.5 toneladas –estos excluidos–, y furgonetas de mercancías, que van de 300 a 365 euros, «y eso solo te cubre el gasóleo de un mes y medio de ese vehículo», añade Bisbal en ese sentido.
En ese contexto, el directivo de Astrame hace también alusión a que la bonificación del IVA carece de efecto como tal para las empresas y que significa un menoscabo incluso, puesto que una «bonificación» perjudica a las empresas cuyo IVA es neutro –y recae en el consumidor final.
Tal planteamiento no es sino un reflejo del sentir en un ámbito balear y nacional en relación a las medidas de la ‘administración Sánchez’ ante la crisis energética. Así lo ilustra el comunicado que ha hecho público al respecto la Federación Nacional de Asociaciones de Transportistas de España (Fenadismer), en la que se integra la propia Astrame, y en línea con las manifestaciones de su mandatario.
Además de que no descarta la posibilidad de promover movilizaciones «si el Gobierno no reacciona y rectifica estas medidas» antes de que termine este mes de marzo.
En conclusión, se trata de una serie de medidas «nefastas» para el pequeño transportista de Menorca que, por añadidura, terminarán repercutiendo en el producto –de cualquier tipo siempre que dependa del transporte, y eso en la Isla es una parte ingente de lo que se factura– y en el usuario final por tanto, ya que tendrá un efecto escalada e inflacionario «brutal», apostilla al respecto Joaquín Bisbal.
Tales medidas y las consecuencias que avecinan han generado un estado de malestar y tensión considerable en el sector del transporte local y en otros directa e indirectamente dependientes del mismo, creciente a medida que discurren las horas.
No podia ver venir, que el psoe nos dejaria solos en Menorca. Nunca están cuando se les necesita.