Clientes que no llegan, reservas canceladas, problemas con los suministros y terrazas vacías. Son las consecuencias del histórico e inoportuno temporal (por prolongado) que vive Menorca al inicio de las vacaciones de Semana Santa, según detallan hoteleros y restauradores.
Entre los establecimientos hoteleros consultados se prevé un buen abril. Por ejemplo, ayer abrió sus puertas el Aguamarina de Arenal d’en Castell y su director, Fernando Estrade, informa de que en «tres días» alcanzarán la plena ocupación, también gracias al Imserso y a la turoperación (el martes desembarcó en la Isla el primer gran turoperador británico de la temporada, Jet2).
Otro caso de «muy buena previsión» para este mes llega de Seth Hotels. La directora de comunicación, Caralp Mariné, apunta a un 80 por ciento de ocupación en sus establecimientos de Ciutadella y un 60 en Sant Tomás, «un volumen que no se había dado nunca hasta ahora en abril» en esta urbanización. De hecho, Mariné espera que la restauración se anime a mantenerse abierta tras la Semana Santa. «Si todos somos valientes, habrá bastante ambiente», argumenta.
Incertidumbre
Pero a pesar de estas previsiones, el sector inicia abril con incertidumbre a causa del temporal.
Por un lado, a clientes que venían en barco de Barcelona o Mallorca les cancelan o retrasan sus conexiones. «Están pendientes de que les reubiquen, pero no sabemos si, finalmente, podrán llegar», expone Estrade. «De momento estamos teniendo retrasos, pero veremos si los que deben llegar mañana (por hoy) pueden hacerlo, porque tampoco hay buena previsión», añade Mariné. Cabe recordar que Menorca continúa en alerta amarilla por fenómenos costeros adversos.
Por otro lado, tanto estos retrasos como el propio temporal repercuten negativamente en la restauración. El presidente de la Asociación de Cafeterías, Bares y Restaurantes (PIME), Antoni Sansaloni, explica el caso de las cancelaciones de mesas por parte de clientes mallorquines. «Se trata de un muy buen turismo, que disfruta de nuestra gastronomía, pero es el que viene más en barco y estos días muchos no lo están haciendo. No solo por no saber cuándo llegarán, sino por la incertidumbre de la vuelta con el ferri». Del mismo modo se pronuncia José Bosch, de la Asociación de Restaurantes de Menorca (CAEB). «El lunes tenían que llegar unos clientes, no lo pudieron hacer en barco y no había ni un solo pasaje para venir a la Isla en avión».
Bosch y Sansaloni también coinciden en las dificultades del sector para abastecerse. «Hace dos días que no llega nada de marisco -explica Sansaloni, propietario del restaurante Rias Baixas de Ferreries- esperemos que mañana (por hoy) pueda atracar el barco grande». «Una proveedora de restauración me comentaba que tiene el almacén vacío; del producto fresco y perecedero no está llegando nada, de momento», confirma Bosch. Y no solo hay dificultades para abastecerse de alimentos. El director del recién abierto Aguamarina añade que están pendientes de recibir mobiliario «desde la semana pasada y no sabemos cuándo llegará».
A estas dificultades se añade, en muchos casos, la imposibilidad de utilizar la terraza por culpa del viento. «No la podemos montar ni para que los clientes tomen un refresco», describe Sansaloni. Además, muchos de los establecimientos que han apostado por abrir ahora «son de costa y para ellos la terraza es primordial». Un ejemplo es el chiringuito de Los Bucaneros en Binibeca. Su responsable, Luis Antonio Alonso, preveía que el volumen de ocupación para estos días «rondara el 50 por ciento de su capacidad, pero apenas alcanza el 20». «Espero que en cuanto el tiempo se estabilice, la situación mejore, aunque sea gracias a que la gente de la Isla se anime a salir», desea Alonso.
Giovanna BottazziPues vuestro alcalde está orgulloso de ir a Madrid a promocionar vuestro pueblo.